
Espera tú un poco para que te declare la palabra de Dios.
1 Samuel 9:27.
Oíd, y vivirá vuestra alma.
Isaías 55:3.
Esta decisión del médico puede ser más o menos bien sobrellevada por el paciente. Para algunos significa un descanso benéfico que permitirá darse un respiro antes de reincorporarse al trabajo. Pero para otros, estar en esa situación es horrible. Uno se cree indispensable en el trabajo, pero resulta que durante esos quince días la vida profesional continuará sin él.
Sin duda alguna ese tiempo de reposo es útil para recuperar la salud. Pero, ¿No sería también indispensable emplearlo buscando el contacto con Dios? A veces nuestra vida se parece a una huida hacia un futuro al que, sin embargo, tememos. Escapar del remolino de la vida moderna para reflexionar en nuestra vida personal y los objetivos que uno persigue puede ser muy bueno.
Aún es más importante emplear ese tiempo para escuchar, pero no para escuchar las múltiples voces de este mundo que a menudo aturden e impiden todo recogimiento, sino para escuchar a Dios. ¡Cuán necesario es prestar atención a lo que él quiere decirnos! En la Biblia Dios se dirige a cada uno de nosotros personalmente.
Su mensaje está lleno de amor y verdad a la vez. Si nos declara perdidos y alejados de él, también nos presenta a Jesucristo como aquel que salva completamente a quien lo recibe. Mediante su muerte eliminó todo lo que nos separaba de Dios. Él hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20).
