
La página de publicaciones de la “Harvard Medical School” presentó un reporte sobre un estudio en el que declara que hay una relación directa entre la alegría y la salud, y escribieron en la revista lo siguiente: “La evidencia científica sugiere que las emociones positivas pueden ayudar a hacer la vida más larga y saludable”. (*)
Pero esto lo sabemos los cristianos por la Palabra de Dios. Tanto que podemos decir que “un corazón feliz está alineado con la perspectiva del cielo”.
Dios nos hizo; por lo tanto, Él sabe cómo podemos estar bien.
Es importante comprender que no se trata de negar las dificultades, ni tampoco de ser irresponsable con respecto a la cruda realidad, pero… el cristiano verdadero “lleva sus cargas a la cruz de Jesús”.
La gente nos puede dar voces de aliento, pero es Jesús quien brinda el estímulo celestial, tal y como nos lo dijo en el evangelio de Juan, capítulo catorce, verso uno, que dice: “No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí” (NTV).
Sabemos que, aunque una persona esté riendo, esto no quiere decir que no tenga algo que le produzca angustia; puede ser que se esté pasando por rechazo, divorcio, enfermedad, pérdida de trabajo, negocios que no salen, dificultades con los hijos o con los padres; sin embargo, el cristiano asimila el dolor de manera diferente a los demás, porque está lleno de la esperanza y de la fe en que Dios todo lo puede, que sabe que Él tiene un plan que es superior al nuestro y que nunca nos dejará, ni nos abandonará.
Es posible que estés pasando por alguna situación difícil, quizás una noticia que no entiendes y tu espíritu se entristece; tal vez una traición inesperada; el dolor de la soledad. Es en estos momentos en los que debes abrir tu corazón al amor de Dios; en los que puedes descansar en el Señor entregándole todas tus cargas; porque sin lugar a duda en Cristo hay sanidad.
Dios te dice que el corazón alegre se reflejará en tu rostro; pero que, si está dolido, se abatirá tu alma y entristecerá tu espíritu.
Entrégale tus cargas al Señor y pídele que Su gozo te llene, tanto en los momentos buenos como en los difíciles de la vida.
Oremos: “Señor amado, gracias por la revelación del gozo, este que llega con el poder de Tu Santo Espíritu. Aceptamos y disfrutamos tener un corazón alegre, tanto que se refleje en nuestro rostro. Padre, te amamos y bendecimos en el precioso nombre de Jesús, Amén.
Versículo: “El corazón alegre se refleja en el rostro; el corazón dolido deprime el espíritu” Proverbios 15:13 (NVI).
(*)https://www.health.harvard.edu/healthbeat/the-happiness-health-connection
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
