
Hay hogares que son fortalezas cerradas y hogares que son refugios abiertos. Dios diseñó la familia no solo para bendecirse a sí misma, sino para ser canal de bendición.
En la Biblia, en la primera carta de Pedro, capítulo 4, verso 9, dice: “Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse.” 1 Pedro 4:9 (NVI),
La hospitalidad hace referencia a ser buenos anfitriones con los demás en nuestras propias casas, pero lo que llama la atención es la declaración que dice que hay que hacerlo “sin quejarse”.
La hospitalidad verdadera no se hace por obligación, pero tampoco con quejas, sino con gozo real; puesto que abrir la casa para recibir a otros para orar, para compartir, o para que se hospeden por unos días es una forma de mostrar el carácter generoso de Dios.
Te pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que tu familia invitó a alguien a comer?
Cuando recibimos a otros con agrado le estamos enseñando a los hijos sobre el corazón generoso lo que es más grande que mil palabras al respecto.
Para recibir a otros no se necesita una casa perfecta ni tener un menú especifico; lo que di debes tener es una mesa limpia y un corazón dispuesto. La gente no recuerda la decoración sino el amor que recibieron.
Te motivo para que a partir de hoy recibas a las visitas en tu casa con agrado, con amor sincero y con el deseo de mostrarles el carácter de servicio que Jesús nos dejó como ejemplo de vida.
Oremos: “Amado Señor, haz de mi hogar un refugio de amor para mi familia y para los que nos visiten. Que tengamos un corazón generoso y hospitalario. Señor, usa nuestra casa como un instrumento de tu amor. Que quien entre por nuestra puerta sienta tu presencia; esto lo oro en el Nombre de Jesús. Amén” .
Versículo :” Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse.” 1 Pedro 4:9 (NVI),
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
