“…. pero la puerta y el camino que conducen a la vida son estrechos y difíciles, y pocos los encuentran.” Mateo 7:14
En un programa de televisión de los videos más graciosos del mundo, vi la grabación de un intento de asalto a un pequeño banco. Entra un hombre a la vacía recepción e inmediatamente se dirige al joven cajero, le apunta con el arma en evidente acción de atraco. El joven cajero resultó ser muy sagaz y oprimió un botón que rápidamente hizo brotar un panel de seguridad bloqueando todas las ventanillas, dejando al ladrón como naufrago en medio del mar. Al ladrón solo le quedaba huir de la escena tan rápido como le fuera posible; pero ¡que sorpresa! Al empujar la puerta esta no abrió. El ladrón empujaba la puerta con todas sus fuerzas, la pateaba, e incluso intentaba derribarla impulsándose con sus hombros. Nada funcionaba. Cansado y notablemente frustrado se tira al piso, se quita la gorra, suelta el arma y hasta mira directamente a la cámara. Ahora su rostro estaba totalmente al descubierto. Y en ese mismo momento, de manera muy cómica se ve entrar una débil ancianita quien solo empuja la puerta de afuera hacia dentro. ¡La puerta estuvo abierta todo el tiempo; pero el ladrón estaba empujando en lugar de halar!
Al igual que este desdichado ladrón muchos hemos llevado una vida tan frustrante, hemos intentado tantas cosas, buscando las soluciones en los medios equivocados; pero nada parece funcionar. Solo cuando llegamos al borde, que tocamos fondo y nos rendimos entonces la solución llega de la manera más inesperada. La puerta se abre y no podemos creer que todo el tiempo la puerta estaba disponible y solo teníamos que “halar”.
El texto bíblico de hoy dice que pocos encuentran la puerta y el camino que conduce a la vida. Esta afirmación nos pone alerta y nos preguntamos cómo podremos encontrar esa puerta y que debemos hacer para entrar por ella. Amigo/amiga, la respuesta está en el libro de Juan 10:9 “Yo soy la puerta: el que por mí entra será salvo…” esto lo dijo Jesús. Él es la puerta que tanto estas buscando.
Cuando las fuerzas se acaban, cuando los planes fallan, cuando no sabes que es lo siguiente en tu vida y no tienes orientación para seguir, deja de empujar.
Si tienes mucho tiempo intentando abrir la puerta, quizá estas desorientado, desesperado buscando como salir de tu situación actual, deja de “empujar” y “Hala” la puerta de tu corazón al único que te dará verdadero descanso, paz y salvación. Deja que Cristo entre y cambien tu vida.
DECLARACION: SEÑOR JESUS, TE ABRO LA PUERTA DE MI CORAZON.
Oración: Señor Jesús, te acepto como mi salvador, como mi sanador, como mi redentor. Hoy te abro la puerta de mi corazón, ya no quiero seguir empujando más; entra, cambia mi vida y toma el control de mis circunstancias. Te lo ruego. Amén.
-Por: Mildred Natera
