“Vino a su propio mundo, pero los suyos no le recibieron. Pero a quienes le recibieron y creyeron en él les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado”. Juan 1:11-13
Si usted ha confesado a Cristo como su Señor y salvador; entonces a usted se le concedió el privilegio de ser hijo de Dios. Pero si a pesar de su “privilegio” adquirido aún se siente usted que no vale nada, que su vida no tiene norte y se siente insatisfecho con quien es hasta el día de hoy, es simplemente porque usted no ha decidido ocupar su posición de hijo.
Usted tiene un padre y una madre biológicos; pero ahora debe reconocer que su paternidad le pertenece a Dios. Y como hijo usted tiene total derecho de reclamar todas las bendiciones del reino de Dios, sin embargo para que usted reciba esa herencia debe demostrar que es totalmente capaz de manejarla.
Demuestre a Dios su madurez espiritual y El comenzará a entregarle lluvia de bendiciones sobre su vida y todo cuanto usted emprenda prosperará.
Créale a Dios, confíe en Dios y espere en Dios.
Dios le bendiga y le guarde.
-Por: Mildred Natera
