Alguna vez ha tenido uno de esos días muy ocupados
en que necesitas más tiempo que el que te ofrece
el reloj? Y desea que la aguja del reloj no se mueva.
Cuando te sientas así, busca el poder rejuvenecedor
de la presencia del Espíritu Santo en oración.
¡El multiplica el tiempo!
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro,
salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
Marcos 1:35
