
Mis necesidades en las manos de Jesús
“Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
—Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. No quiero despedirlos con hambre, no sea que se desmayen por el camino.” Mateo 15:32
El Señor muestra, una vez más, su sensibilidad a nuestras necesidades. Ese día fueron alimentados más de cuatro mil personas con solo siete panes y unos pocos pescaditos.
Jesús estuvo sanando todo tipo de males y enfermedades ¿quién diría que estando en medio de milagros tan grandes el podría estar pendiente de si la gente tenía hambre o si tenían que comer?
A nuestro Padre, que mora en los cielos, le preocupa todo de nosotros. El sabe cuando estamos cansados y nos da descanso; sabe cuando tenemos necesidad de alimentos, de vestimentas, y de cualquier otra cosa.
Vayamos hoy delante de Dios, por medio de la oración a presentar nuestras necesidades, como bueno y justo que Él es, suplirá todo cuanto haga falta.
Gracias Padre santo por tu amor, tus cuidados y tu gran bondad para conmigo. Te amo Jesús, amen.
