
“Los que viven amparo del Altísimo…..
Te rescatará de toda trampa y te protegerá de enfermedades mortales…. No tengas miedo de los terrores de la noche ni de la flecha que se lanza en el día. No temas a la enfermedad que acecha en la oscuridad, ni a la catástrofe que estalla al mediodía. … Si haces al Señor tu refugio y al Altísimo tu resguardo, ninguna plaga se acercará a tu hogar.” (Porciones del Salmo 91 )
Hay un alto grado de pánico en la actualidad debido a la ola de violencia, robos, atracos, enfermedades mortales y catástrofes que amenazan la tierra.
Leo con frecuencia los consejos que publican por diversos medios de cómo cuidarse de estos males o como actuar en caso de ser víctima de una de estas desgracia. Y me apena mucho saber que tanta gente aún tiene su confianza en sus propios métodos incluyendo muchos cristianos.
Según las promesas del Salmo 91 el Señor nos asegura guardarnos de todos estos males aunque estén justo a nuestro lado. Es mentira que yo debo entregar mis bienes a un hijo de las tinieblas que quiera robarme o que yo acepte que mis hijos se enfermen de todo virus que se mueva sobre la tierra ni tampoco voy a vivir sometida al terror de que alguna catástrofe natural acabará con mi vida.
Así que en lugar de practicar como entregar mi cartera si un delincuente me la pide o a cual centro médico ir en caso de que el virus del momento toque a un familiar, mejor centraré mis fuerzas y mi tiempo en “orar, reclamar, declarar y creer” cada una de las promesas de protección que Dios ofrece a los que “Habitan” bajo su amparo.
Este salmo fue escrito hace muchos años; pero sigue vigente al día de hoy. Dios es el mismo de ayer y su poder no ha disminuido y sus promesas siguen siendo “Si y amen”. Reclamemos los cuidados que están a nuestro servicios cuando vivimos al amparo de nuestro Señor. Si actualmente usted solo esta “visitando” al cuidado de Dios le recomiendo que cambie su estatus de visitante por residente. Habite en la presencia de Dios y nada podrá dañarle.
Lo que acontece en este tiempo no es mayor que el poder de Dios. Solo su cuidado nos librará de todo mal.
– Por: Mildred Natera
Salmo 91
Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.
2 Declaro lo siguiente acerca del Señor: Solo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío.
3 Te rescatará de toda trampa y te protegerá de enfermedades mortales.
4 Con sus plumas te cubrirá y con sus alas te dará refugio. Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección.
5 No tengas miedo de los terrores de la noche ni de la flecha que se lanza en el día.
6 No temas a la enfermedad que acecha en la oscuridad, ni a la catástrofe que estalla al mediodía.
7 Aunque caigan mil a tu lado, aunque mueran diez mil a tu alrededor, esos males no te tocarán.
8 Simplemente abre tus ojos y mira cómo los perversos reciben su merecido.
9 Si haces al Señor tu refugio y al Altísimo tu resguardo, 10 ningún mal te conquistará;
ninguna plaga se acercará a tu hogar.
11 Pues él ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas.
12 Te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra.
13 Pisotearás leones y cobras;¡aplastarás feroces leones y serpientes bajo tus pies!
14 El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre.
15 Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades.
Los rescataré y los honraré.
16 Los recompensaré con una larga vida y les daré mi salvación».
