ISAÍAS 41:10 Señor dijo: “No temas, porque yo estoy contigo”
Durante varios años cargué con un temor secreto de que la gente supiese que, en algún tiempo, mi familia y yo habíamos estado sin techo. El rechazo sufrido cuando viví en la calle fue muy doloroso y no quería volver a experimentarlo. Mis hijos me rogaban que invitase a sus amigos a jugar, pero me negaba y les explicaba que alguno de sus padres podría recordarnos de cuando vivíamos en el auto o reconocerme cuando me ponía en una esquina pidiendo alimentos.
El temor me paralizó. Deseaba llevar una vida normal y entablar amistad con otras personas, pero el miedo a que se descubriese mi secreto era demasiado grande.
Un día, en la iglesia, sentada en la última banca para poder entrar y salir rápido y que nadie me hablase, un hombre pasó al frente y relató su historia de abuso de drogas y alcohol. Le contó a la congregación que JESÚS le había salvado y que había cambiado su vida. Entonces comprendí que para aquel hombre debía haber sido difícil contar su historia, pero que con JESÚS a su lado había reunido el valor necesario.
Al escuchar sus palabras “No solo, JESÚS está conmigo”, mi propio temor pareció desvanecerse. Dos semanas después, relaté mi propia historia a la congregación. En lugar de ser rechazada o que la gente se alejase de mí, hallé el amor y la aceptación de la familia de DIOS.
OREMOS: Padre Celestial, gracias por estar con nosotros siempre, por darnos una fe más fuerte que cualquier temor. En Tu Santo Nombre, amén.
-Sra. Judy Ann Eichstedt (Oklahoma, E.E.U.U.)
