Leer: Salmo 104:24-34
La Biblia en un año: Salmos 103–104; 1 Corintios 2
¡Cuán innumerables son tus obras, oh Señor! Hiciste todas ellas con sabiduría… (v. 24).
Como fotógrafa amateur, me encanta capturar destellos de la creatividad de Dios. Veo sus huellas en cada pétalo de flor, cada amanecer y atardecer vibrantes, cada nube y cada estrella pintadas y esparcidas en el lienzo celeste.
El poderoso zum también me permite tomar fotos de las criaturas del Señor: una ruidosa ardilla en un cerezo en flor, una colorida mariposa que revolotea de flor en flor, y tortugas de mar que toman sol en una playa de arena negra y rocosa. Cada imagen única me impulsa a adorar a mi maravilloso Hacedor.
Ya el escritor del Salmo 104 cantaba de las numerosas obras de arte del Señor en la naturaleza (v. 24). Observa «el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables» (v. 25); y se regocija en Dios por cuidar de manera permanente y completa de sus obras maestras (vv. 27-31). Al considerar la majestad de lo que lo rodea, estalla en adoración y gratitud: «Al Señor cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva» (v. 33).
Al reflexionar en la magnífica e inmensa creación de Dios, podemos ver claramente su creatividad intencional y su atención a los detalles. Como el salmista, alabemos a nuestro Creador por su poder, majestad y amor eternos. ¡Aleluya! — Xochitl Dixon

Amado Señor, gracias por cada detalle de la creación que confirma tu cuidado constante y tu creatividad incomparable.
Las obras de Dios son maravillosas; y así es Él también.
