Te pido Dios… No me dejes embriagar con el éxito cuando
lo logre, ni desesperar me sí fracaso.
Más bien, hazme siempre recordar que
el fracaso es la prueba que antecede al éxito.

Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome
a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13b-14
