
Diariamente tenemos compromisos, pero también retos y decisiones que tomar.
Por lo tanto, te pregunto, ¿Qué es lo primero que haces al despertarte, antes de empezar con la rutina de tu día?
En la Biblia, en el libro de los Salmos, capítulo 119, verso 147, escribió David esto, “Muy temprano me levanto para pedirte que me ayudes, pues confío en tu palabra”. (TLA)
Este versículo nos presenta a un hombre que lo primero que hace es colocar todo lo que ha de acontecer en ese día en las manos del Señor.
Es equivalente a decir que David “se levantaba temprano para orar y clamar por ayuda al Señor, pero meditando en Sus promesas”.
¡Qué gran lección nos entrega David!, a quien la Biblia lo define como “un hombre conforme al corazón de Dios” (Hechos 13:22)
Leer y oír la Palabra es bueno para recibir la revelación de Dios para nosotros, pero cuando también le entregamos al Señor nuestras cargas, los pensamientos, y los compromisos diarios, empezaremos el día con las fuerzas que nos imparten las promesas que el Señor nos da.
La Palabra de Dios está llena de poder y tiene la capacidad de cambiarnos, en la medida en la que la recibamos, la meditemos y la apliquemos,
Así como como cuando se preparan los buenos alimentos y se mastican para que podamos beneficiarnos de ellos, la Palabra de Dios debe ser asimilada y digerida para que llegue a ser parte de nosotros.
Si haces esto, es decir, si alimentas tu mente y tu espíritu, meditando en la Palabra de Dios y enfocándote en lo que Dios pide y promete, verás favor y Gracia del cielo para ti.
Te ánimo para que tengas la acostumbre de elegir diariamente un versículo de la Biblia, que lo memorices y además que medites en él durante ese día.
De esta manera, la verdad bíblica se arraigará en su corazón y te ayudará en el proceso de transformación espiritual para “ser un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios”.
Oremos, “Amado Señor, recibo el mensaje de hoy con mi mente y mi corazón abiertos para crecer en mi fe. Hoy desde temprano me conecto contigo para pedirte Tu consejo y apoyo en cada actividad que tengo que desarrollar. Leeré Tu Palabra y meditare en ella ¡ayúdame para no desfallecer!, te lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Muy temprano me levanto para pedirte que me ayudes, pues confío en tu palabra”. Salmo 119:147 (TLA)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
