En medio de las luchas y los afanes diarios, a menudo nos
olvidamos lo importante que es alabar a Dios. Cuando alabamos
estamos conectados con el Creador en una comunión que
nos renueva y nos mantiene gozosos. En tales momentos,
sentimos que algo corre en nuestro ser y esa hermosa
presencia se lleva toda cargas y ansiedades
que pueda existir en nuestra vida.
Echando toda vuestra ansiedad sobre El;
porque Él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7
