La fidelidad de Dios nos acompaña hasta el final.
Cada lágrima, cada espera y cada oración están siendo
vistas por Dios. Aunque el camino parezca largo,
Su fidelidad nos asegura que Él cumplirá cada
promesa en el tiempo perfecto.
Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
1 tesalonicenses 5:24
