Leer: Lucas 15:1-9
La Biblia en un año: Números 20; Marcos 7:1-12
… Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido (v. 6).
Cuando nos enteramos de que mi suegra se había perdido mientras iba de compras con una pariente, mi esposa y yo nos desesperamos. Sufría de pérdida de memoria y de confusión, y no se sabía qué podría hacer. ¿Se quedaría por la zona o subiría a un autobús, pensando que la traería a casa? Los peores escenarios resonaban en nuestra mente cuando empezamos a buscarla, y clamábamos a Dios: «Por favor, encuéntrala».
Horas después, fue vista junto a un camino, a kilómetros de distancia. ¡Qué bendición de Dios haberla encontrado! Varios meses después, el Señor la bendijo: a los ochenta años de edad, mi suegra aceptó a Cristo como Salvador.
Jesús, al comparar a los seres humanos con ovejas perdidas, lo ilustra así: «¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, […] reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido» (Lucas 15:4-6).
Los pastores contaban sus ovejas para asegurarse de que estuvieran todas. Asimismo, Jesús, quien se compara con un pastor, nos valora a cada uno individualmente. Cuando andemos sin rumbo por la vida, nunca es tarde para acudir a Cristo. — Leslie Koh

Señor, gracias por buscarnos y hacernos tuyos.
Por la gracia sublime de Dios, estaba perdido, pero fui hallado.
