Leer: 1 Ts. 5:16-24
La Biblia en un año: Isaías 50–52; 1 Tesalonicenses 5
No apaguéis al Espíritu (v. 19).
En la Galería Nacional de Arte en Washington, D.C., vi una obra maestra titulada «El viento». Mostraba una tormenta que azotaba una zona boscosa. Los árboles altos y delgados estaban inclinados hacia la izquierda, mientras los arbustos rodaban en la misma dirección.
En un sentido más profundo, el Espíritu Santo tiene el poder para mover a los creyentes en dirección a la bondad y la verdad de Dios. Si vamos con el Espíritu, el resultado inevitable es volvernos más valientes y dispuestos a amar, y con mayor discernimiento para saber cómo manejar nuestros deseos.
Sin embargo, en algunas situaciones, aunque el Espíritu nos impulsa a la madurez y la transformación espiritual, nos resistimos. A esta actitud, la Escritura la denomina apagar al Espíritu (1 Tesalonicenses 5:19). Con el tiempo, aquello que considerábamos malo parece no serlo tanto.
Cuando nuestra relación con Dios parece distante e interrumpida, quizá se deba a que la convicción del Espíritu ha sido dejada a un lado repetidamente. Cuanto más dura esto, tanto más difícil es ver la raíz del problema. Felizmente, podemos orar a Dios y pedirle que nos muestre nuestro pecado, y si lo confesamos y nos alejamos de él, el Señor nos perdonará y reavivará la influencia del Espíritu en nosotros. — Jennifer Benson Schuldt

Señor, ayúdame a reavivar la relación contigo.
Someterse al Espíritu Santo lleva a una vida correcta.
