
Uno de los simbolismos bíblicos de las montañas es equivalente a problemas o situaciones de la vida que parecen insuperables, como una alta montaña que no se puede mover o a la que parece imposible escalar.
Así pues, te pregunto: ¿Cuál es tu montaña? Insisto en que me refiero a eso que hay establecido en el recorrido de tu vida y que se siente insuperable. ¿Es tal vez un hijo que tiene necesidades especiales o uno que es adolescente y ha empezado a usar drogas? ¿Quizás es una crisis financiera? ¿O un problema de salud?; ¿estas luchando contra la falta de perdón?; o simplemente, ¿eres una persona a la que le gusta tener todo bajo control y no has podido renunciar a esto?
Pasan los días y con frecuencia haces un alto y miras hacia arriba y te preguntas:”¿Alguna vez superaré esto? ¿Voy a tener la fortaleza para siquiera intentarlo? ¿Qué pasa si fallo?”
Lo que significan estas preguntas es que los cristianos tienen puesta su mirada, puesto su enfoque en ese problema, en esa gran montaña de dificultades, en lugar de fijar sus ojos en el Señor.
En el evangelio de Mateo, capítulo 17, se relata una situación en la que los discípulos hablaron con Jesús y le preguntaron por qué ellos no pudieron sanar al niño que estaba enfermo, que padecía de ataques, y el Señor les respondió: “Porque ustedes tienen muy poca fe. De cierto les digo, que, si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!»” Mateo 17:20 (RVC)
Creo que la situación más triste del cristiano moderno se resume en una frase, “poca fe”.
Por lo tanto, cada montaña que llegue la vas a superar si tienes la mirada puesta en el Dios todopoderoso y no en la montaña, te aseguro que, si decides treparla, es decir, enfrentar la situación de la mano del Señor, la vas a superar.
Al hacerlo, tu corazón se tranquilizará, porque no estás actuando ni en tus fuerzas, ni en tu capacidad, sino que tienes la fe puesta en el milagro que Dios va a hacer. Así, no vas a tener que preocuparte por fallar, caerte o vivir en permanente sufrimiento, porque Dios está contigo, porque con tu fe lo haces cercano, esa fe que cree por el milagro y que no desmaya, esa es la fe que a Dios le agrada.
Oremos. “Padre Fiel, reconozco que he tenido poca fe, pero hoy sé que nunca vas a permitir que me pase algo a lo que no me has equipado para manejar. También sé que nunca prometiste que la vida sería fácil, pero sí has prometido estar conmigo y darme la fuerza para avanzar un día a la vez. Te pido que me muestres el camino, y que me fortalezcas para el viaje que significa superar cada montaña que se me presente, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Jesús les dijo: «Porque ustedes tienen muy poca fe. De cierto les digo, que, si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!»” Mateo 17:20 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
