Hay que continuar
Pastor Jorge L. Cintrón
“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.” Isaías 30:21
Israel se encontraba en un momento difícil y quería librarse de la amenaza del Imperio Asirio. Su liderato político entendía que la forma de lograr esto era hacer alianza sometiéndose a Egipto. Mas había una dificultad; eso no eran los planes de Dios. Isaías se levantó proféticamente a advertir a Israel y a señalarle un camino; aguarden esperemos en Jehová Dios. Milagrosamente Dios intervino y las fuerzas que rodeaban a Israel se retiraron.
Durante el tiempo de esta crisis Isaías trajo palabra de Dios a Israel. “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.” (Isaías 30:21) Cuando yo era muy jovencito, estudiante de escuela intermedia, me tropecé con ese texto bíblico. Desde ese momento lo he estado atesorando en mi corazón y me ha sido fuente de fortaleza en muchísimas ocasiones
¡Cuán agradable es oír la voz de Dios!
Pablo al compartir su testimonios con el Rey Agripa le señaló lo que el Cristo Glorificado le dijo en el camino de Damasco: “Levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial”, (Hechos26 :16-19)
Pablo casi al final de su ministerio le escribe a los filipenses. “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.” (Filipenses 3:13-16)
El autor de la carta a los Hebreos señaló: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. (Hebreos 12:1-3)
Los discípulos a través de Jesús antes de Él ascender al cielo escucharon la voz de Dios: Anunciad el Reino de los Cielos. Esas palabras deben de retumbar en el día de hoy en medio de la Iglesia. Esas mismas palabras tienen que retumbar en los oídos de todo creyente en el día de hoy.
Timoteo 4:1-3 señala, “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”,
Israel en el momento difícil que vivía y queriéndose librar de la amenaza del Imperio Asirio comenzó a escuchar otras voces. Voces que le decían que su confianza debía estar en una alianza con Egipto.
Las situaciones de crisis pueden llevar a los creyentes y hasta a la iglesia a dejar de escuchar la voz de Dios para poner su oído en otras voces. El creyente y la iglesia no pueden olvidar que lo que tiene que guiar su tarea es la voz de Dios. Esa voz ha sido, es, y será la misma: Anunciad el Reino de los Cielos
Escribí en una ocasión en una de mis intervenciones en la red social de Facebook: “La vida es algo más que una sucesión de días y años. No importan todos los avances de la ciencia; Dios te creo. Tienes que descubrir el lugar que tú tienes en el plan de Dios. Dios te creo para que seas un instrumento de bendición.”
Se señala que si uno toma un pedazo de cristal claro y trata de mirar a través de él no tendrá ninguna dificultad en ver, pero si uno coloca trescientos sesenta y cinco (365) pedazos de cristal claro uno detrás de otro y trata de mirar a través de ellos no verá nada.
El proverbista escribió: “Sin profecía el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la ley es bienaventurado.” (Proverbios 29;18) Muchos estudiosos señalan que la mejor traducción para ese proverbio es esta: “Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley!” (Nueva Versión Internacional (Castilian))
Una VISIÓN es la idea de Dios revelada a la mente de un hombre para que éste la ejecute. Recibir una VISIÓN es estar dispuesto a recibir el corazón de Dios para un momento específico. Es estar dispuestos a actuar de acuerdo con un llamado de Dios.
Leí en un libro una historia sobre la tirilla cómica de Snoopy. (Transiciones, VIDA 1999, Dan Southerland). La Charlie Brown está jugando a tirar al blanco con un arco y unas flechas en una cerca de madera. Cuando la flecha se clava en la cerca, Charlie toma una lata de pintura y una brocha y dibuja un blanco alrededor de ella. Lucy, su amiguita, le dice que eso no se hace así. ¿Qué haces? Charlie le responde: “Así es más fácil darle al centro del blanco”.
A través de La Biblia se descubre que Dios llama personas específicas para darles una VISIÓN. Noé recibió una VISIÓN. La VISIÓN para él fue: “hazte un arca de madera” (Génesis 6:14-21). Abram recibió una VISIÓN: “vete de tu tierra…. haré de ti una nación grande” (Génesis 12:1-9). La VISIÓN para Moisés fue: “saca de Egipto a mi pueblo” (Éxodo 3:6-10). El ministerio de Jesús se desarrolló con una VISIÓN. La VISIÓN del ministerio de Jesús era “redimir y dar adopción a los hombres a la familia de Dios” (Gálatas 4:4,5).
Jesús compartió esa VISIÓN con sus discípulos: “id y haced discípulos” (Mateo 28:19). Pablo recibió esa VISIÓN de Jesús (Hechos 26:16-18). Su VISIÓN era: “-ser ministro y testigo a los gentiles-; abrir sus ojos, convertirlos de las tinieblas a la luz, convertirlos de la potestad Satanás a Dios, que recibieran perdón de pecados, que recibieran herencia”.
Mi esfuerzo actualmente es que esta congregación: 1) Retome su programación regular de antes de la PANDEMIA; en la medida que sea seguro y prudente. 2) Continuar la utilización de las redes sociales como parte de nuestra programación. 3) Estimular el evangelismo personal. 4) Establecer el proyecto Sanando las heridas del corazón. Y 5) Estimular y ayudar a nuestros feligreses a descubrir los Dones Espirituales que el Espíritu Santo les ha dado.
Te invito a que recuerdes estos pasajes de La Biblia que ya te he mencionado.
Pablo escribió a los filipenses: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.” (Filipenses 3:13-16)
El autor de la carta a los Hebreos señaló: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, (Hebreos 12:1-3)
“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.” Isaías 30:21
HAY QUE CONTINUAR mensaje que será predicado el domingo 8 de agosto de 2021 a las 9:30am Transmisión por FACEBOOK a través de la página Primera Iglesia Bautista de Cayey.
https://www.facebook.com/Primera-Iglesia-Bautista-de-Cayey-109271561393430/

