Púlpito Evangélico – : HAGAMOS ALGO NUEVO

HAGAMOS ALGO NUEVO

 

Promoción de la Ofrenda Misionera

Pastor Jorge L. Cintrón

Mensaje para ser presentada en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 17 de agosto de 2025, 10:15am

Texto Bíblico: Isaías 43:19

 

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

 

Dios les da una palabra de esperanza a través del profeta Isaías a la comunidad israelita. Israel ha sufrido 70 años de exilio babilónico. Están desanimados. La comunidad israelita está agotada, con poca resiliencia y estancada en viejos patrones de desesperación y dolor. Muchos sienten que Dios los ha abandonado y, a su vez, lo abandonan a él. La palabra que Isaías les trae es: “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” La palabra que Isaías les trae es traducida en la versión Nueva Versión Internacional de la siguiente forma: “¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en lugares desolados. En Isaías 43:19, el Señor dice: “«¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?” En esa pregunta retórica, el Señor no está preguntando si Dios está haciendo algo nuevo o no. Dios les está cuestionando si lo perciben o lo notan.

 

Hoy por hoy en el mundo hay muchas circunstancias fuera de nuestro control: guerras, desastres naturales, enfermedades, accidentes y las acciones y decisiones de otras personas. Sin embargo, en medio de estas circunstancias Dios está haciendo cosas nuevas a través de la obra misionera. ¿Percibimos ese obrar de Dios? Nosotros podemos elegir cómo percibimos ese obrar de Dios. La percepción importa si queremos comprometernos con «lo nuevo» de Dios en el mundo. Hay que ajustar nuestra mirada para que cambie nuestra perspectiva.

 

En el contexto histórico de nuestro pasaje bíblico, el pueblo de Israel ha estado cautivo en Babilonia por 70 años. Son extranjeros en tierra ajena. Sus lugares familiares de culto han desaparecido. La vida es completamente diferente de lo que era antes. Ellos no quieren estar allí.

 

Cuando leemos Isaías, a menudo oímos a los israelitas preguntar: «¿Por qué nos pasó esto? ¿Por qué Dios? ¿Por qué seguimos aquí?». Sus preguntas reflejan un agotamiento total. La esperanza parece lejana. Dios responde invitándolos a cambiar su percepción. Si están dispuestos a percibir de otra manera, vislumbrarán la iniciativa de Dios de algo nuevo. Verán la esperanza.

 

Dios ha estado haciendo cosas nuevas a través de la obra misionera.

 

Adoniram y Ann Judson fueron un matrimonio misionero. Fueron de nuestros primeros misioneros. Se embarcaron rumbo a Asia en 1812. Los Judson se enfrentaron a la enfermedad, la depresión, la guerra, el encarcelamiento, la soledad y el dolor, así como a las transiciones normales de aprender un nuevo idioma y una nueva cultura. Se les atribuye la traducción de la Biblia al birmano. Su perseverancia y resiliencia plantaron la semilla de la Iglesia cristiana en Birmania y en todo el mundo. La «obra nueva» que Dios puso en marcha hace 213 años continúa vigente hoy en día. Como los Judson, los que sirven como misioneros alrededor del mundo hoy en día buscan ser fieles a la misión de Dios en contextos transculturales. Están haciendo «obra nueva» de Dios

 

La Ofrenda Misionera Mundial de este año se centra en divulgar lo que Ministerios Internacionales realiza en Tailandia y Ucrania. Incluyendo ministerios que sirven a los refugiados Karen y a las tribus de las colinas en Tailandia. Los Karen son una etnia de Birmania. Una etnia es un grupo de personas que comparte un mismo origen cultural, historia, tradiciones, idioma- Históricamente, muchos Karen han buscado autonomía política. Desde 1949, varios grupos de Karen han estado en conflicto con el gobierno central, pidiendo federalismo o independencia. Debido a conflictos armados con el gobierno y a la represión, cientos de miles han buscado refugio, mayormente en Tailandia, en campos a lo largo de la frontera. También, se destaca un ministerio que proporciona asistencia sanitaria a los desplazados internos en Ucrania.

 

La invitación de Dios es a ver la «obra nueva» de Dios. Es fresca y atractiva para cada generación. Pero ¿cómo nos acercamos a «lo nuevo» cuando estamos rodeados de sufrimiento y necesidades extremas? Para ver lo nuevo que Dios está haciendo debemos reenfocar nuestra mirada del pasado. No es que las situaciones y las personas de nuestro pasado carezcan de importancia. Sin embargo, no podemos seguir aferrados a ellas si queremos recibir lo nuevo de Dios. Él nos anima a soltar las emociones, los prejuicios, los paradigmas y las certezas que inhiben a la persona que Dios nos está llamando a ser. así como también el lugar donde Dios nos está llamando a servir.

 

Lo nuevo no es algo que una comunidad pueda hacer por sí misma. El que lo inicia es Dios.

 

Lo nuevo no viene con una serie de instrucciones que se puedan escanear con un código QR. Moverse con Dios requiere dar un paso a la incertidumbre con una gran dosis de fe. Debemos rendirnos a la soberanía de Dios y tener plena confianza en su poder transformador. Necesitamos corazones humildes.

 

La Nueva Versión Internacional traduce Isaías 43:19, de la siguiente forma: “¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en lugares desolados.” Esa porción; “Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?”, implica que lo nuevo de Dios está a nuestro alrededor, pero nos lo perderemos si no desaceleramos y estamos expectantes. La guía de Dios requiere de un discernimiento cuidadoso. La misión de Dios nos invita a prestar atención con todo nuestro ser. Necesitamos abrir bien nuestros ojos y mirar con asombro.

 

Debemos elegir soltar las cosas que nos impiden avanzar con Dios. La misión de Dios depende de las personas que aprenden del pasado, pero no se quedan atrapadas en él.

 

Debemos elegir renunciar al control y reconocer que la claridad para la misión de Dios se descubre a través de la perspectiva de Dios y no de la nuestra.

 

Debemos elegir detenernos y deleitarnos con la maravilla de cómo la misión de Dios surge en lugares impensados, a través de personas inesperadas y en circunstancias imprevistas.

 

A menudo, lo nuevo de Dios está lleno de misterio y supera nuestra imaginación más desenfrenada.

 

Si estamos dispuestos a cultivar una percepción santa, Dios promete abrir un camino en el desierto y ríos en lugares desolados.

 

Tal como lo hicieron Adoniram y Ann Judson nuestros misioneros contextualizan el Evangelio a su lugar particular de servicio. El ministerio en Tailandia no es exactamente igual al ministerio en Ucrania. Sin embargo, lo que no cambia es el mensaje del Evangelio que nos ha sido dado a través de Jesucristo.

 

Aunque la misión de Dios continúa de una generación a otra, a menudo parece diferente y única porque Dios utiliza nuevas formas de servir y de alcanzar personas para Cristo.

 

Kristy Engel, asesora mundial de Ministerios Internacionales, ha visto nuevos sistemas médicos sostenibles para que la atención a las personas continúe en el futuro. Incluso en lugares como Ucrania, donde la necesidad es inmensa. Ella está viendo cómo la esperanza y la reconstrucción surgen a su alrededor.  

 

Mike Mann, asesor mundial de Ministerios Internacionales, utiliza el café, un producto común, para ayudar a las tribus de las colinas a lograr una vida sostenible. Aunque lleva más de 30 años sirviendo en el norte de Tailandia, sigue viendo nuevas formas de mejorar la producción, lo que significa una mejor calidad de vida para aquellos con los que trabaja. Esto también le permite desarrollar nuevos proyectos ministeriales basados en las necesidades.

 

Eric y Yuree Lembke, servidores mundiales de Ministerios Internacionales, llevan menos de un año sirviendo en el oeste de Tailandia. Cada día se relacionan con gente nueva. Con frecuencia, esto lleva al desarrollo de nuevas oportunidades de ministerio o de clases en el Centro de aprendizaje Thoo Mweh Khee. Este centro es un lugar para refugiados que está ayudando al pueblo Karén a crear nuevas vidas. a quienes sirven.

 

Hoy por hoy en el mundo hay muchas circunstancias fuera de nuestro control: guerras, desastres naturales, enfermedades, accidentes y las acciones y decisiones de otras personas. Sin embargo, en medio de estas circunstancias Dios está haciendo cosas nuevas a través de la obra misionera. ¿Percibimos ese obrar de Dios?

 

¡Hagamos algo nuevo!

 

Intercedamos en oración para que se sigan abriendo nuevos caminos de esperanza. Seamos parte de lo nuevo de Dios respaldando con nuestros recursos económicos la tarea misionera.

 

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttp://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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