La oración trae paz en medio de la tormenta cuando
presentamos nuestras cargas delante de Dios,
Él reemplaza la ansiedad por Su paz. Aunque
las circunstancias no cambien de inmediato,
Su presencia nos recuerda que nunca estamos solos.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos
en Cristo Jesús. Filipenses 4:7
