Amado Padre Celestial, que bueno es refugiarme en tu palabra, ese alimento que fortalece mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, todo mi ser se sostiene en tus promesas, gracias maravilloso Rey, por tu bondad, tu amor, tu misericordia, gracias porque corro hacia ti en mis momentos de angustia y desesperación, me abrazas y me animas a seguir adelante, me muestras sendas de vida y justicia para no determe, solo espero en ti, y tu haces lo imposible, siempre obras a nuestro favor.
Oración por Hna.Mónica
De MALPDJ
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