
¿Te has dado cuenta de que la risa y el buen humor son contagiosos?
Estudios sobre el cerebro humano muestran que la risa además de ser contagiosa es beneficiosa para la salud.
Es claro que a veces hay risa burlona que la usan para lastimar a otros o para enmascarar miedos e inseguridades, pero la risa sincera y alegre es un regalo que contagia y que hace que el ambiente sea diferente.
¿Puedes recordar la alegría que produce en el corazón la risa espontanea de un bebé?, o ¿la alegría que un ser amado tiene cuando ha alcanzado una meta?; ¿has tenido la oportunidad de reír a carcajadas cuando recuerdas conjuntamente con un amigo o amiga de infancia sobre las pilatunas cuando eras un niño o un joven?
El gozo, la alegría y la capacidad para reír son hermosos regalos que Dios nos da para experimentar su bondad.
Y mientras que la risa es una expresión espontánea de alegría, la expresión externa desbordante de la verdadera alegría en Cristo es el amor continuo el uno por el otro, la alegría de amar a la familia, de recibir el “Gozo del Señor” para que la familia crezca y avance unida.
En la Biblia, en el evangelio de Juan, capítulo 15, verso 11, Jesús nos dice lo siguiente “Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo” (RVR60)
La salvación y redención que tenemos en Cristo Jesús, produce gozo, y El establece que por sus revelaciones Su gozo se manifieste en nuestras vidas.
A través del sufrimiento y sacrificio de Cristo, Dios nos dio una expresión de su mayor amor. Y cuando la alegría del perdón y la nueva vida llena nuestras almas, tenemos la capacidad de extender y contagiar a los demás con el gozo que produce la certeza de la vida eterna en la casa de nuestro Padre en el cielo.
Es tiempo para que la alegría y la paz interior vayan de la mano acogiendo y abrazando a todos en tu familia, para que ese gozo prometido este en todos los corazones de tus seres amados.
Escucha esto “Lo que Dios te ha dado no es para que tu lo guardes, sino para que lo compartas con todos los que mas puedas”; así pues, el amor no es amor hasta que lo regalas, la verdadera alegría no es alegría hasta que la compartes.
Disfrutemos del regalo de la alegría, la risa y el gozo que Dios nos ha dado, pero amemos compartiendo el gozo profundo que da la certeza de que por medio de Jesús tenemos vida eterna… ¡comparte esta verdad!
Oremos “Amado Dios, gracias por darnos el regalo de poder tener alegría, risa y gozo, gracias porque esta es una poderosa muestra de Tu amor. Señor, queremos renunciar al dolor y a la amargura que haya en el corazón para vivir en un gozo que no lo pueda explicar, porque viene desde el cielo. Que el gozo que Jesús me da sea tan poderoso que otros también lo anhelen, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo” Juan 15:11 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
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