Precioso Señor y Padre Celestial cuan grandes son todas tus maravillas si tratará de contarlas la vida no me alcanzaría, te alabo porque eres bueno, grande, porque solo tu eres digno, como tú no hay nadie más. Mi Señor cuanto te agradezco que este día pueda estar aquí para buscar tu gracia y estar en tu presencia, gracias por mi familia, gracias por la obra que estás haciendo en cada momento. Mi Señor examina en este día nuestro corazón, que si hay cosas que no te agraden las arrojemos por completo y no dejemos ni el más mínimo resto de esas cosas en nuestro ser.
Oración por Hna. Mary Sánchez
Del grupo de Oración de MALPDJ
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