
Los días no son siempre calmados y soleados; hay días en los que llueve sin parar, otros de intenso calor, pero también de mucho frío.
Así también es la vida, es decir, que hay momentos en los que todo marcha bien y otros en los que las tormentas personales agobian y el corazón se cansa esperando un cambio.
Pero incluso en medio de las tormentas, la esperanza del cristiano auténtico no se apaga, porque su fe está firmemente puesta en Cristo.
En la Biblia, en la carta a los Romanos, capítulo 15, verso 13, dice así: “¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!” (RVC)
A veces el mar de dificultades de la vida se desborda, pero debes saber que Jesús sigue en la barca. Él no siempre detiene la tormenta al instante, pero sí promete acompañarnos en ella. Esa compañía lo cambia todo.
La esperanza verdadera no consiste en pensar “todo saldrá bien”, sino en creer “aunque no salga como yo quiera, Dios sigue siendo bueno”.
Cuando eliges creer en medio del caos, el Espíritu renueva tus fuerzas. Él te llena de un gozo inexplicable, incluso cuando no hay motivos humanos para sonreír. Es la esperanza que desafía la lógica, es la fe que brilla cuando el cielo está oscuro.
Te motivo para que descanses, puesto que el Dios que calma las tormentas con tan solo una palabra está contigo y nada de lo que estás enfrentando lo sorprende.
Aférrate a Su promesa: el amanecer llegará, y cuando ocurra, verás que valió la pena confiar.
Oremos: “Amado Señor, te pido que, cuando los vientos de la vida soplen fuerte, me recuerdes que Tú eres mi refugio. Lléname de esperanza, aun en medio del dolor, y enséñame a descansar en Tu fidelidad, esto lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!” Romanos 15:13 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
