El crecimiento espiritual requiere tiempo y no
sucede rápidamente. Pero podemos maximizar
nuestro crecimiento al prestarle atención diaria a
los detalles que son nuestra responsabilidad.
Y un detalle muy importante y enriquecedor
es la lectura de la palabra de Dios.
Hijo mío, está atento a mis palabras;
inclina tu oído a mis razones.
Proverbios 4:20
