El sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario fue para
que seamos verdaderamente libres en Él. Sin embargo,
muchas veces los fracasos del pasado nos llevan
a vivir bajo opresión. La clave para ser libres
de esas cargas es aprender la lección y dejar
atrás los detalles que nos atan a ellas, aprovechando
la experiencia para no repetir los mismos errores.
Recordemos que los propósitos que Dios tiene
para nosotros son más altos y más
grandes que cualquier caída.
Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y
extendiéndome a lo que está delante, prosigo a
la meta, al premio del supremo llamamiento
de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13b-14
