No bajes los brazos, no te dejes vencer por las
circunstancias. Levanta tus manos con fe,
porque hay alguien mucho más poderoso
que cualquier prueba o dificultad:
Dios está contigo, guiándote y
fortaleciéndote en cada paso.
No temas, porque yo estoy contigo;
no desmayes, porque yo soy tu Dios que
te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre
te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:10
