
«Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, por miedo a los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos» Gálatas 2:11-13
Dime a quien le temes, y te mostraré quien gobierna tu mente. Dime a quien te cuidas de no ofender, y te mostraré quien es tu jefe al fin y al cabo. Aclaro: ¡Cuánto quisiera yo tener un temor terrorífico a Dios, de modo que no quisiera ofenderlo ni por un segundo!. Ciertamente, me iría bien todos los días de mi vida.
Pero los hombres nos equivocamos, erramos el tiro. Nos confundimos y olvidamos a Quien debemos temer por encima de cualquiera. Esto explica lo que he comentado con gente de mi confianza íntima, cuando muestro mi impresión por los que ponen los intereses de clase, grupo, o patrocinadores por encima de la Justicia de Dios.
Es difícil, Pedro le temía a Jacobo (otra prueba de que Pedro nunca fue “Papa”, y que ni siquiera era el líder máximo en Jerusalén), y con él, todos los demás. Una de las cosas que más me hacen pensar y meditar, y cuestionar, es la hipocresía del religioso. Es un tema difícil de encontrar en el discurso de los cristianos, poco tratado. Luce como que lo evitan…

