
«Amados hermanos, les ruego que vivan como yo, libres de esas cosas, pues yo llegué a ser como ustedes, los gentiles, libre de esas leyes» Gálatas 4:12
En cierto sentido, Pablo está diciendo que “se convirtió en un gentil”, en el sentido de que no tenía nada que ver con la observancia de los aspectos ceremoniales y rituales de la Ley de Moisés. Con razón llegó a despertar y exacerbar un odio tan rabioso entre los judíos.
Para un judío, hablarle “en contra” de la Ley de Moisés era más que una ofensa, era atentar contra “su estatus”, porque la identificación de judío, me refiero a su convicción de “excepcional” delante de Dios, provenía de ser depositario de la Ley de Moisés y del Templo de Jerusalén.
En este punto, se evidencia que más que un Catálogo de Reglas y Guías destinadas a procurar la paz y armonía entre Dios y el hombre, la Ley de Moisés la habían convertido en una cárcel, una camisa de fuerza para el hombre; algo que nunca fue el propósito de Dios.
De esa cárcel se había liberado Pablo, mientras los gálatas se dirigían a meterse en ella de manera voluntaria.
17 Febrero 2026

