
En varias oportunidades he comentado sobre la importancia de “pasar tiempo con Dios”, hoy quiero darte una idea sobre “cómo hacerlo”, es decir sobre cómo desarrollar un hábito para fortalecer tu fe.
En la Biblia, en el libro de los Salmos, capítulo 145, verso 18, dice así, “El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad”. (NVI)
El tiempo con Dios es decirle a Él, “Señor, aquí estoy, acepto tu invitación a estar contigo, invoco tu nombre porque sé que estas cerca mío”.
Cuando pasamos tiempo con Dios, nuestra fe crece y le damos a Él más oportunidades conscientes para moverse en nuestra vida cotidiana.
Este tiempo reservado para el Señor puede variar en la medida en la que vas aprendiendo y recibiendo más. También la forma de hacerlo, por ejemplo, algunos colocarán música de alabanzas, otros preferirán el silencio completo, o tal vez conectarse mientras hace una caminata; puede ser en la mañana o en cualquier otra hora del día.
Es decir, que no hay una fórmula específica, sino que lo importante es que reserves tiempo para llenar tu mente con la verdad de Jesús y la revelación que trae el Espíritu Santo.
Te sugiero que apliques esta dinámica, es decir que en tu tiempo de intimidad con Dios tengas estos elementos, Escritura, Análisis, Meditación y Oración.
Escritura, lo primero es encontrar un verso o un pasaje Bíblico para leer. (pues usar varias traducciones para comprenderlo mejor), te sugiero que escribas el (los) verso(s) en un cuaderno para que los recuerdes. Puesto que mientras más Escritura leamos y conservamos, más podrá el Espíritu Santo recordarnos la verdad cuando la necesitamos.
Análisis, luego hágase preguntas y observe, por ejemplo, ¿Qué me llamó la atención? ¿Por qué me parece importante? ¿Cuál la intención del autor?, etc.
Meditación, este es un paso muy importante, porque es cuando tomas un tiempo para reflexionar sobre cómo podrías aplicar la lectura en tu vida. Te darás cuenta de que empezarás a recibir revelación del Espíritu Santo relacionada con el verso y la forma de aplicarlo.
Oración, finalmente ora, es decir, habla con Dios, usando la reflexión sobre el versículo, repitiendo lo que ya esta escrito en la Palabra de Dios, por ejemplo, si el versículo es sobre amar a los demás, usa tu tiempo de oración para orar a Dios para que te ayude a amar mejor a los que te rodean. Si el versículo era sobre generosidad, pídale a Dios que te ayude a ver cada oportunidad en la que Él quiere que seas generoso(a).
Oremos “Señor, gracias por estar siempre presente en mi vida, quiero de corazón pasar tiempo contigo, para adorarte y también para recibir tu guía y la revelación de tu voluntad. Te pido que me enseñes y hagas que yo anhele pasar tiempo diario en Tu presencia, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad”. Salmos 145:18 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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