
«En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto» Gálatas 5:22-23
Reflexiono en que, cuando el hombre cayó en Edén, pasó lo que siempre ha pasado, y pasa, cuando vamos a tomar un camino de perdedores: decidir alejarnos de la voluntad de Dios.
Siempre que nos mencionan las palabras “obediencia” o “desobediencia”, nos ponemos a la defensiva, y levantamos un muro altísimo de resistencia, porque entendemos que nos quieren manipular, y nosotros somos superman, nosotros podemos con todo, y no necesitamos a nadie, ni a Dios.
Todo se reduce a eso, a esa fatídica decisión, la de tomar nuestro propio camino, habiendo otro perfecto hasta lo sublime.
16 Marzo 2026

