
«Yo no tomo la gracia de Dios como algo sin sentido. Pues, si cumplir la ley pudiera hacernos justos ante Dios, entonces no habría sido necesario que Cristo muriera» Gálatas 2:21
El cometido de Pablo al escribir esta Carta a la Iglesia de Galacia era desmontar el error doctrinal perjudicial en extremo introducido por falsos maestros de que era necesario cumplir la Ley de Moisés aparte de convertirse a Cristo.
Un sin sentido total. El Señor ya había anunciado cientos de años antes que establecería un Nuevo Pacto (Jeremías 31:31). Ese Nuevo Pacto se refrendó en La Cruz con la Muerte Vicaria de Cristo. En el Antiguo Pacto, un sacrificio de animal servía para expiar pecados, y al día siguiente ya se tenía pecados nuevos en la cuenta que hacían necesarios más sacrificios de animales. Y así, se sumaba y se seguía.
Cristo hizo un solo Sacrificio “de una vez y para siempre” (Hebreos 10:10), con la diferencia de que este sí limpiaba pecados porque fue la sangre de un Hombre, con nuestra misma naturaleza humana, y totalmente inocente. Es decir, capacitado moralmente para interceder por otro.
Por tanto, ¿qué sentido tenía volver a toda esa parafernalia de sacrificar animales?. Bueno, hay uno: practicar una religión.

