
Dejar malos hábitos es una meta de casi todo el mundo, pero ¿Qué tan fácil es hacerlo?; ¿Cómo hacerlo de manera efectiva?
Estos días de ayuno y oración son el tiempo correcto para que pueda rendir ante el Señor todo aquello que estorba para nuestra intimidad con el Señor.
Uno de estos males y quizás uno de los más destructivos es el de juzgar a los demás.
Los juicios que se le hacen a las otras personas acarrean problemas, y activan la manipulación y crean una malversación de la verdad.
En el segundo libro de Samuel, capítulo 12, versos del 1 al 5 se narra en momento en el cual Natán le contó a David una historia sobre un hombre pobre que tenía una sola oveja, la cual había sido robada por un hombre que tenía muchas ovejas. En ese momento, David se enfureció y dijo, “¡Tan cierto como que el Señor vive—juró—, cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte!” (NTV)
Lo más curioso es que en el versículo 7 dice: “Entonces Natán le dijo a David: “¡Tú eres ese hombre”
Existen varios relatos bíblicos acerca de personajes que juzgaron mal y se equivocaron.
En el Nuevo Testamento, en el evangelio de Mateo, capítulo 7, versos 1 al 2, dijo Jesús, “No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos”. (RVC)
¡Esto es poderoso!, Jesús, nuestro redentor; “Emanuel, Dios con nosotros”, nos dice que no juzguemos para que no seamos juzgados.
Entrégale todo al Señor, ora para que todo espíritu de juicio que se este manifestando en tu vida desaparezca. Pídele en ayuno y oración que te libere de la tendencia para hablar de más juzgando a los demás, porque la verdad es que solo Dios conoce las intenciones del corazón de todas las personas.
Oremos “Amado Padre celestial, hoy reconozco que a veces hago juicios incorrectos sobre las personas a mi alrededor, te pido que me ayudes a tener el dominio propio sobre los pensamientos y sobre los juicios que pueda realizar, te pido Señor que hagas este milagro en mí, obedeceré a tu instrucción de no juzgar para no ser juzgado, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos”. Mateo 7:1-2 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
