
Por los comentarios de las personas y las consejerías que doy, puedo ver que muchos se sienten solos aún en medio de una multitud.
Quizás sea este también tu caso; vas a la iglesia, pero, aunque saludas a muchos te sientes como si nadie realmente te conociera, sonríes, pero por dentro anhelas establecer una conexión auténtica
Es en estos momentos en los que llega la tentación de aislarte, tal vez porque crees que nadie podrá entender tus luchas o no quieres ser una carga para los demás.
Este es el resultado del individualismo de nuestra cultura, que nos hace sentirnos cada vez más solitarios, pero sé que en el fondo de tu corazón hay algo que clama por no estar solo(a).
En la Biblia, en la carta a los gálatas capítulo 6, verso 2, dice: “Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” (NTV)
Debes saber que el diseño que Dios creó para nosotros no es el de ser “lobos solitarios” y mucho menos solitarios espiritualmente.
Somos el Cuerpo de Cristo, diseñados para funcionar en conexión y unidad los unos con los otros.
Cuando el verso dice “ley de Cristo”, se refiere al amor de Dios, y ese amor se expresa de manera práctica cuando nos ayudamos a llevar las cargas unos a otros.
No debes ser alguien autosuficiente, porque esta es una mentira que te roba la gracia en que Dios se expresa por medio de los demás.
Ayudarse implica dos acciones: ser lo suficientemente humilde para dejar que otros te ayuden con tu carga, y estar lo suficientemente disponible para ver y aliviar la carga de los otros.
La realidad es que una comunidad cristiana auténtica es un hospital para heridos emocionales y espirituales y no un lugar para gente que considera a sí misma perfecta y santa.
Tu vulnerabilidad puede ser el puente que lleve a otro hacia la esperanza.
Te motivo para que desde hoy tengas la valentía de buscar a alguien maduro espiritualmente y le digas algo como esto: “Estoy luchando con una carga pesada, ¿puedes orar por mí?”.
Pero también que puedas activarte a preguntarle a otros sobre su vida y cómo se sienten; así comenzaremos a ser una familia de fe unida.
Oremos: “Amado Señor, gracias porque no me hiciste para caminar por la vida solo. Perdóname por mi orgullo e independencia. Ayúdame a ser humilde para recibir ayuda y estar atento para ayudar a otros en sus necesidades, que tu Espíritu Santo me dé revelación para ser útil, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” Gálatas 6:2 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
buendiatodolosdias.com
