
Hay momentos en los que, al reflexionar sobre la vida, nos damos cuenta de que nuestra estancia en la tierra es corta.
Especialmente ocurre cuando reconocemos que la madurez o la vejez han llegado sin nuestro permiso y que el tiempo ha pasado rápidamente.
Por otro lado, las historias que escuchamos de otras personas cuya vida se ha terminado, nos ponen a pensar en la fragilidad de la vida.
Así estos dos elementos confluyen, la brevedad y la fragilidad de la vida, ambos para dejarnos saber que estamos de paso en este mundo y que algo más habrá al final de este recorrido que llamamos vida.
Por lo tanto, si lees la Biblia con detenimiento sabrás que se nos recuerda que no importa nuestra etapa de la vida, un día más de existencia no está, ni prometido ni garantizado.
En la Carta de Santiago, capítulo 4, versos 13 al 15, dice lo siguiente “Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero». ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello»”. (NVI)
Piensa por un momento, haciendo una pausa en lo que estés haciendo para meditar sobre estas palabras del apóstol Santiago, porque lo que se nos advierte es que nuestra existencia transitoria en esta tierra es como una niebla, un vapor, un préstamo temporal de Dios, que puede ser revocado en cualquier momento.
Por lo tanto, te pregunto ¿Qué estas haciendo con tu vida en estos tiempos?, ¿Qué planeas hacer?
Ya sea que tengas muchas actividades y compromisos en el presente y grandes planes para el futuro, recuerda siempre alabar, exaltar, agradecer y honrar a Dios por darte la vida, por permitirte vivir un día mas y por sembrar en ti sueños y esperanzas para el futuro.
Un cristiano auténtico, sabe que está viviendo una vida temporal y que su verdadera morada eterna está en el cielo, este debería ser el enfoque más preciso que cada hombre y mujer de Dios tendría en su mente y corazón; es decir, vivir con la certeza de que honras la Palabra de Dios, no como un ser perfecto, cuya cualidad está reservada exclusivamente para nuestro Señor, sino como alguien que ama a Dios por sobre todas las cosas y que ha aceptado a Jesús como su Señor y salvador personal.
Cualquier día pudiera ser el último. Esta podría ser nuestra última hora. Por eso que en tu oración de hoy declares como lo dijo Santiago, “Señor, si es tu voluntad hoy viviré y hare esto o aquello”
Oremos “Amado Señor, hoy reconozco que mi vida es frágil y corta, que mi existencia está totalmente atada a tu voluntad, por lo tanto, te honro siendo obediente a Tu Palabra, aceptando cada día que Jesús es mi Señor y salvador, quien por amor me rescató de la vida de muerte y pecado, haciéndome libre. En tus manos Señor coloco este día y todas mis actividades y planes, esto lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículos: “Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero». ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello»”. Santiago 4:13-15 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
