Dios es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en todos los problemas.
Por eso no tenemos ningún temor.
Aunque la tierra se estremezca,
y los montes se hundan en el fondo del mar;
aunque sus aguas bramen y se agiten,
y los montes tiemblen ante su furia.
Salmo 46:1-3

Nadie está exento de pasar por situaciones inquietantes, de esas que nos quitan el sueño y la paz; pero el versículo de hoy nos insta a no dejarnos amedrentar por las circunstancias. Sin importar lo que esté pasando en nuestra vida o a nuestra derredor; tenemos siempre un refugio donde ir a cobijarnos, un Dios poderoso que nos socorre cuando a El clamamos por ayuda. Y aunque parezca que ya todo terminó y que no hay solución aparente podemos confiar plenamente en un Dios bueno y ayudador.
HOY DEPOSITO EN DIOS TODAS MIS ANGUSTIAS Y CIRCUNSTANCIAS.
- Por Mildred Natera
