He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.
Gálatas 2:20
Reflexión
Al recibir a Jesucristo como Señor y Salvador hemos nacido de nuevo y hemos muerto para que viva Jesús en nosotros. Pero esta muerte y vida no son físicas, son de tipo espiritual; nuestro espíritu muere al pecado. De modo que dejamos atrás al hombre viejo y la antigua vida de pecado para vivir una vida de obediencia plena a nuestro Señor.
En palabras más simples se trata de cambiar una vida por la otra. La vida de Jesús por la nuestra!
Es por medio de la fe que dejamos el pecado en la muerte, pues morimos al pecado y ya no vivimos más nosotros, sino que Cristo vive en nosotros. Esta muerte al pecado permite que dejemos de ser sensibles a la tentación y que el entorno deje de influenciarnos.
Oración
Señor, te pido que me des una nueva vida y un nuevo espíritu donde completamente habite y viva Jesús. Amén
Por: Liecel Franco
Para elversiculodeldia.com

