Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre.
Juan 10:27-29
Reflexión
Cuando entregamos nuestras vidas al Señor descubrimos esta maravillosa noticia; que tenemos al buen pastor Jesús que nos da vida eterna y promete que nadie nos arrebatará de su mano. Esto debe llenarnos de gratitud y reverencia al ver la inmensidad del amor de Dios para con nosotros.
Esta certeza debe además darnos fortaleza frente a la adversidad pues el es nuestra seguridad, nos sostendrá junto a El con el celo que una madre madre sostiene a su hijo. Somos las ovejas que el Padre le dió a Jesús para cuidar y El no nos soltará jamás. Nada ni nadie te podrá arrebatar de su mano una vez que te ha salvado. Cristo nos ama y tiene poder para guardarnos.
Oración
Padre, gracias por Jesús, gracias porque en su mano estoy seguro y puedo tener la certeza de que nada ni nadie me arrebatará de su mano de poder. Amén

