PúlpitoEvangélico – ELESPÍRITU SANTO EN EL CREYENTE

EL ESPÍRITU SANTO EN EL CREYENTE

Pastor Jorge L Cintrón

 

Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.” Hechos 6:15

 

Un médico cristiano, muy querido de sus enfermos acostumbraba a llevar siempre en el ojal de la solapa de su gabán una rosa blanca. Un día uno de estos enfermos se atrevió a preguntarle: -Doctor, ¿cómo se las arregla usted para que ese capullo se mantenga todo el día lozano?

 

El buen doctor, volviendo la solapa, le enseñó como el tallo de la flor se hallaba metido dentro de un pequeñito tubito con agua.

 

No satisfecha aún, la enferma, volvió a preguntarle: ¿Y por qué lo lleva así doctor?

 

-Él le contestó: Para recordarle e mis pacientes, encerrados en sus tristes cuartos de este hospital, que todavía existe, en el exterior, la belleza de la salud, la renovación de la vida de Dios en la naturaleza, a la cual un día, Dios mediante, ellos podrán volver. En cuanto al porqué  del pequeño tubito con agua en el cual se halla metido el tallo de la flor para que mi capullo muestre toda su belleza, es una inyección especial que uso para conservar en mi propia vida de creyente el gozo de mi experiencia con mi Señor Jesucristo. Cada vez que miro mi capullo, recordando el secreto de su lozanía, me digo: “La frescura de la gracia de Dios en mi alma es el secreto de mi vida espiritual”.

 

Esteban fue el primer mártir de la iglesia Murió lapidado, apedreado. El libro de los Hechos señala que mientras apedreaban a Esteban él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y que puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. (Hechos 7:59,60)

 

También el libro de los Hechos señala que mientras se efectuaba su comparecencia al Concilio todos los que estaban allí al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel. (Hechos 6:15)

 

El libro de los Hechos al presentar los nombres de los que constituyeron el primer grupo de diáconos en la Iglesia describe a Esteban como: “varón lleno de fe y del Espíritu Santo”, (Hechos 6:5)

 

Esteban es un modelo de lo que es un creyente lleno del Espíritu Santo.

 

Hoy por hoy la Iglesia necesita creyentes en los que se note la presencia del Espíritu en ellos.

 

El libro de los Hechos de los Apóstoles ha sido llamado el libro de Los Hechos de Espíritu Santo. El libro de Hechos es la historia del testimonio, que capacitados por el Espíritu Santo, los discípulos dieron sobre Jesús.

 

El libro de los Hechos presenta diversas ocasiones en las cuales el Espíritu Santo descendió sobre personas: 1) Pentecostés, en Jerusalén, Hechos 2:4, 2) Samaria, Hechos 8:17, 3) Cesarea, en casa del centurión Cornelio 4) Efeso, Hechos 19:6.

 

Los discípulos cuando comenzaron a ser perseguidos oraron a Dios y señala el libro de los Hechos que “cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. (Hechos 2:4) Lucas utilizó la misma expresión, para describir lo que aconteció después que oraron, que la que utilizó para referirse a lo que aconteció en Jerusalén el día de Pentecostés. (Hechos 4:31). Resulta interesante que el Cristo Glorificado se le apareciera a Pablo en el Camino de Damasco, quedando este ciego físicamente, y que luego ese mismo Cristo se le apareciera a un discípulo llamado Ananías y le diera instrucciones específicas para que fuera a ver a Pablo. Cuando Ananías llegó donde estaba Pablo imponiéndole las manos le dijo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.” (Hechos 9:17–19) Resulta interesante que el Cristo Glorificado, que fue quien “evangelizara” a Pablo, no le bautizara con el Espíritu Santo el mismo en el camino de Damasco y enviase luego a Ananías a hacer esa tarea.

 

Hechos de los Apóstoles describe personas llenas del Espíritu Santo: 1) Pedro, Hechos 4:8, 2) Los diáconos, Hechos 6:3, 3) Esteban, Hechos 6:5, 7:55, 4) Bernabé, Hechos 11:2, y 5) Pablo, Hechos 13:9

 

Pablo es un ejemplo claro de alguien que comprendió la importancia de alistarse para alcanzar su meta en la vida cristiana y ejecutar con eficacia su tarea. “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.” (Filipenses 3:7,8)

 

La relación que una persona tenga con Cristo determinará el control que el Espíritu Santo tenga en esa vida.

 

El Rendirse a Cristo, produce la presencia del Espíritu Santo en una persona. “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” (Hechos 2:38,39)

 

El Someterse a Cristo, produce la plenitud del Espíritu Santo en un creyente. “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”. (Romanos 6:12,13) “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” (Romanos 12:1)

 

El Tener comunión con Cristo, produce la permanencia del Espíritu Santo en un creyente.“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” (Juan 15:4,5)

 

La vida cristiana no se puede vivir sin la presencia del Espíritu Santo. La vida cristiana comienza cuando el Espíritu Santo le revela a una persona el amor de Dios a su corazón y él respondiendo en fe proclama que Jesucristo es su Señor y Salvador. El creyente tiene que estar consciente que el Espíritu Santo es el que le capacita para que viva una vida victoriosa.

 

(El Espíritu Santo en el creyente, mensaje que será predicado el domingo 30 de mayo de 2021 a las 9:30am (Transmisión a través de FACEBOOK LIVE en la página de Jorge L Cintron) y a las 11:30am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey)

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttp://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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