Unánimes en oración y ruego
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Mensaje para ser predicado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 5 de marzo de 2023
Tema: Unánimes en oración y ruego
Texto Bíblico: Hechos 1:14
“Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”.
La universidad receso las clases por varios días para permitir que esta experiencia espiritual continuara desarrollándose. Las personas estuvieron por varios días consecutivos dando testimonios, leyendo las Escrituras y orando en esa experiencia de avivamiento en curso. Se señala que estudiantes, profesores y líderes de la iglesia local participaron de esa experiencia.
La Biblia nos presenta que el Cristo Resucitado antes de ascender a los cielos estuvo cuarenta (40) días apareciendo a sus discípulos. Después del Jesús Resucitado haber estado esos cuarenta (40) días con sus discípulos los lleva a fuera de Jerusalén para darle la encomienda de ser sus testigos al mundo. Luego es alzado a los cielos.
Durante su ministerio terrenal Jesús les había dicho a sus discípulos: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:7-15)
En el Día de Pentecostés la hora había llegado para que esa promesa de Jesús se cumpliera.
Mientras los seguidores de Jesús estaban reunidos en un mismo lugar; de pronto, oyeron un ruido muy fuerte que venía del cielo; parecía el estruendo de una tormenta, retumbó por todo el salón. Luego vieron que algo parecido a llamas de fuego se colocaba sobre cada uno de ellos. Y enseguida empezaron a hablar en otros idiomas. Cada uno hablaba según lo que el Espíritu Santo le indicaba.
Jesús había capacitado a sus seguidores para que fueran su Iglesia, su cuerpo.
Pedro se levantó presentando un poderoso mensaje donde proclamó quien era Jesús.
Jesús Nazareno fue aprobado por Dios
Ustedes le mataron
Dios le resucitó
Dios le exaltó sentándole a su diestra
Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Pedro al presentar su discurso en el Aposento Alto el día del derramamiento del Espíritu Santo cita a Joel.
Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Hechos 2:17–21)
A través de esa proclamación tres (3) mil personas fueron añadidas por el bautismo a la iglesia
Joel profetiza en Judá durante el siglo IX en el reinado de Joás, El Rey Joás comenzó a reinar a los ocho (8) años, aunque quien gobernaba en los primeros años de su reinado era el sacerdote Joiada como consejero
Durante una época de ese reinado Judá prosperó. Luego fueron alejándose de Jehová Dios. Convirtiéndose en un pueblo idolatra y pecador.
Una plaga de langostas azotó a Judá destruyéndolo todo y dejando a la gente en la pobreza. Joel inspirado como profeta va a interpretar que esa plaga de langostas es castigo de Dios para Judá. El Día de Jehová ha llegado
El mensaje de Joel a Judá es a que se conviertan a Dios. “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.” (Joel 2:13)
Dios derrama su misericordia sobre aquella persona, aquella familia, aquel país que se convierte a Él.
El mensaje de Joel es que Dios es un Dios que se duele en castigar; que Dios es un Dios que se complace en derramar su misericordia sobre las personas, las familias y los pueblos.
Es un llamado a que prepare camino para su misericordia. Joel 2:15–17 dice: “Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”
¿Y cómo se prepara ese camino?
Tocando trompeta, hay que dar la voz de alerta para que las personas, las familias y el pueblo entiendan que la misericordia de Dios viene sobre aquellos que están dispuestos a escuchar la voz de Dios que es la que marca el camino a seguir.
Proclamando ayuno, hay que estar dispuestos a depender totalmente de Dios.
Convocando asamblea, hay que volverse a Dios en adoración.
Santificando la reunión, hay que desechar todo lo que no es agradable a Dios.
Confesando el pecado, hay que reconocer el pecado.
Durante una llamada a confesión el miércoles 8 de febrero de 2023, al menos 100 personas cayeron de rodillas y se postraron ante el altar de la capilla en la universidad metodista de Asbury en Kentucky. Así se inició el avivamiento espiritual que tuvo lugar en ese campus universitario.
Antes de que el Espíritu Santo descendiera en el Aposento Alto los discípulos “perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”. (Hechos 1:14)
¿Estaremos nosotros dispuestos a perseverar unánimes en oración y ruego aguardando que la misericordia de Dios descienda?

