UNA IGLESIA GRANDE
Pastor Jorge L. Cintrón
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.” Apocalipsis 3:8
El Cristo Glorificado, esto es el Jesús resucitado y ascendido a los Cielos, le dijo a la Iglesia de Filadelfia: “he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar”. (Apocalipsis 3:8)
La Iglesia de Filadelfia es una de las siete iglesias a las cuales el Cristo Glorificado les envía la revelación del libro de Apocalipsis.
El libro de Apocalipsis fue escrito para alentar en la fe a la iglesia cristiana primitiva del área de Asia Menor que estaba sufriendo una gran persecución por el Imperio Romano. Las siete iglesias de Apocalipsis son: 1) Éfeso, 2) Esmirna, 3) Pérgamo, 4) Tiatira, 5) Sardis, 6) Filadelfia, y 7) Laodicea.
Los estudiosos se han acercado a estas siete (7) iglesias de diversas maneras.
Uno de esos enfoques presenta a las siete iglesias de Apocalipsis como representantes de periodos históricos en la vida de la iglesia.
Éfeso sería la iglesia de los tiempos apostólicos que empezaba a perder su primer amor.
Esmirna sería la iglesia perseguida de los primeros siglos. (100–300 D.C.)
Pérgamo sería el tiempo en el cual la iglesia se unió a Roma. La iglesia/estado. (Siglos IV y V)
Tiatira representaría la época de la dominación por parte del catolicismo romano. (Siglos VI hasta XV)
Sardis simbolizaría la iglesia de la época de la Reforma. (Siglos XVI y XVII)
Filadelfia sería la iglesia misionera de los postreros días. (Siglos XVIII y XIX)
Laodicea la iglesia tibia y apóstata de los últimos días. (Siglos XX hasta el presente)
Otro enfoque es ver las siete iglesias de Apocalipsis como representantes de tipos de iglesias.
Éfeso; la iglesia del recelo.
Esmirna; la iglesia que sufrirá.
Pérgamo; la iglesia de la falsa doctrina.
Tiatira; la iglesia de la apariencia.
Sardis; la iglesia muerta.
Filadelfia; la iglesia de la alabanza.
Laodicea; la iglesia de la indiferencia.
La iglesia de Filadelfia no recibió en el mensaje que le fue enviado por el Cristo Glorificado ningún reproche. Solamente alabanzas. Solamente a dos de las iglesias del Apocalipsis se les alaba sin reservas, de corazón y amorosamente: a Esmirna y a Filadelfia. Estas dos ciudades han conquistado y ostentado la gloria de ser campeonas del cristianismo a través de los siglos.
La Iglesia de Filadelfia podría ser tipo de la iglesia victoriosa que cumple bien la tarea que se le ha encomendado.
¿Qué es lo que hace grande a una iglesia?
Alguien escribió:
“Lo que hace grande a una iglesia no son los asientos blandos y las luces deslumbrantes, sino su actuación sabia y valiente; no son los dulces tonos del órgano, sino la calidad de las vidas que de una u otra manera reflejan la faz de Jesús. Lo que hace grande a una iglesia no son las altas torres con el repicar de las campanas, sino una profunda visión del deber de los miembros, no el presupuesto, sino los grandes corazones que aman y sirven; no la cantidad de dinero que recogen, sino la cantidad y calidad de los servicios prestados por los miembros en el nombre de Cristo; no una numerosa membresía, sino la presencia, la dirección y el poder de Dios; no lo que haya hecho en el pasado, sino lo que hace en el presente y lo que hará en el futuro”.
Jesús al fundar su Iglesia le dio una autoridad extraordinaria: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella…. les daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” (Mateo 16:18-19)
Para mediados del Siglo II circulaba entre la iglesia cristiana una obra titulada EL PASTOR DE HERMAS. Esta obra se utilizaba para instruir a los nuevos convertidos. El pastor de Hermas tiene en ese escrito varias visiones que le son explicadas por un ángel.
Una de las visiones es más o menos así;
El pastor Hermas contempla una mujer escuálida y maltrecha, sentada en una silla destartalada, que subía de las aguas.
-¿Qué significa esta mujer?, le pregunta el pastor al ángel
-Esa es la iglesia, el ángel le responde:
Volvió de nuevo el pastor a ver otra visión en la cual aparecía una mujer de radiante hermosura, sentada en una silla de oro y que subía triunfante de las aguas.
-Y esta mujer, ¿qué significa?; el pastor le pregunta:
-Esta es la iglesia; el ángel le contestó:
-¿Pero cómo es que dices que la iglesia es la mujer escuálida y maltrecha y que también es esta mujer de radiante hermosura?; sobrecogido de sorpresa el pastor le preguntó de nuevo al ángel:
-La iglesia es como tú la veas en tu espíritu. Cuándo estás lleno de fe y de entusiasmo la iglesia aparece victoriosa y pujante. Cuando te sientas desalentado y sin ánimo, la iglesia se ve derrotada y acobardada, el ángel le respondió.
El Cristo Glorificado le dijo a la iglesia de Filadelfia que había una puerta abierta ante ella.
El Cristo Glorificado se le identifica a la iglesia de Filadelfia como el “Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David.”
Al utilizar el título del Santo, el Cristo Glorificado se le está identificando como Dios.
La palabra verdadero significa auténtico. El Cristo Glorificado se le presenta a la iglesia como el auténtico.
El contexto bíblico le asigna a las llaves un significado de autoridad. Se decía, también, que el que tenía las llaves de un rey tenía la autoridad para determinar quién podía ver a l rey.
La Iglesia de Filadelfia había pasado por momentos de prueba y persecución.
El Cristo Glorificado la reconoce y es por eso que le dice: “por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia”. (Apocalipsis 3:10)
Aunque la Iglesia de Filadelfia tenía poca fuerza, había guardado la Palabra de Jesús y no había negado su nombre.
El Cristo Glorificado había abierto una puerta ante ella la cual nadie podría cerrar.
Esa puerta abierta haría que los que eran parte de la sinagoga de Satanás vinieran a ella: “los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.” (Apocalipsis 3:9)
La expresión sinagoga de Satanás se refiere a la comunidad judía que vivía en Filadelfia. Ellos probablemente habían sido los responsables de los momentos de prueba y persecución que la Iglesia de Filadelfia había experimentado. El Cristo Glorificado le estaba afirmando a la Iglesia de Filadelfia que la puerta abierta haría que los judíos de Filadelfia se convertirían a la fe evangélica.
Jesús de Nazareth en la parte final del Sermón del Monte utiliza metafóricamente la palabra puerta para presentar la decisión a la cual se tiene que enfrentar toda persona ante el mensaje del evangelio.“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13,14) Jesús también al presentar la parábola de la diez vírgenes al hacer referencia a la insensatez de cinco de la vírgenes de no estar preparadas para la venida del novio señala: “Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.” (Mateo 25:10)
El apóstol Pablo utiliza en tres (3) ocasiones en sus cartas el concepto de la puerta abierta. Le escribe a los colosenses: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso.” (Colosenses 4:2-3)
La puerta abierta la cual nadie puede cerrar que ha puesto el Cristo Glorificado es la puerta de:
La salvación, la cual está garantizada por Cristo mismo
La santidad, la cual es concedida por Cristo a los que se mantiene fieles a Él.
La evangelización; que es la razón de la existencia de la iglesia.
Hay una ley espiritual que yo he ido descubriendo y que muchas personas a veces no entienden. La recompensa para aquellos que hacen bien su trabajo en el Reino de los Cielos es más trabajo. Al darle el Cristo Glorificado una puerta abierta a la Iglesia de Filadelfia reconoce las limitaciones que tiene esa iglesia “porque aunque tienes poca fuerza” les señala.
Hay otra ley espiritual que tal vez es más difícil de entender para algunas personas. Dios no le da tareas a las personas dependiendo de las habilidades o capacidades que tengan; Dios da esas tarea teniendo en cuenta cuánto esos creyentes han estado dispuestos a depender de Él.
Dios tiene criterios específicos para valorar las capacidades de sus seguidores para depositar en ellos tareas mayores; es por eso que el Cristo Glorificado le dice a esta iglesia porque ha puesto ante ella una puerta abierta. La he puesto por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia.
El Cristo Glorificado le hace una advertencia a la Iglesia de Filadelfia. Les advierte que retengan lo que han recibido. Le dice retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
El rey Saúl no pudo retener lo que había recibido. Pudo ser el rey más extraordinario que Israel tuviese. Su descendencia pudo estar por siempre en el trono de Jerusalén. Perdió lo que había recibido. Le fue dado a David que se convirtió en el gran rey David. David cometió faltas contra Dios, pero se arrepintió. Dios dice que David tenía un corazón como el de Él. Retuvo lo que recibió.
El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David señala que el que venciere será convertido en columna en el templo de mi Dios, Y que escribiría sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, y mi nombre nuevo. Uno de los reconocimientos que se realizaban a los sacerdotes de dioses paganos que habían desempeñado bien su oficio era erigir una columna en el templo de ese Dios en su memoria. El Cristo Glorificado dice que el que venciere será convertido en columna en el templo de Dios. Se le escribirá el nombre de su Dios identificándolo como propiedad de Dios. Se le escribirá el nombre de la nueva Jerusalén afirmando que pertenece a la Jerusalén celestial. Se le escribirá el nombre nuevo de Jesús Apocalipsis 19:11,12: “entonces vi. el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo”. Es identificarlo con el Cristo triunfante.
Así como el Cristo Glorificado abrió una puerta ante la Iglesia de Filadelfia está dispuesto a abrir una puerta para su iglesia verdadera. Esa puerta se abre ante la iglesia que guarda la amorosa Palabra de Jesús y no niega su nombre. Esa puerta es la de la: Salvación, la cual está garantizada por Cristo mismo; Santidad, la cual es concedida por Cristo a los que se mantiene fieles a Él y Evangelización; que es la razón de la existencia de la iglesia.
Dos personas hablaban entre sí, cada una en interés de su iglesia.
Al fin una de ellas dijo: -Mi iglesia es una iglesia grande
A esto le preguntó la otra: -¿Cuántos miembros tiene?
-Tiene muy pocos –fue la respuesta-, a penas un centenar.
-¿Quizá tiene grandes proyectos para extensión de la obra? -, insistió éste en preguntar.
-Tratamos de hacer lo mejor que se puede, pero no podemos decir que tenemos grandes proyectos.
-¿Es que se recogen grandes y cuantiosas ofrendas?
-Se recogen buenas ofrendas porque cada uno cumple con su obligación, pero tampoco podemos decir que se recoge mucho.
-¿Entonces, ¿cómo se atreve usted a decir que su iglesia es grande?
-Es grande porque los que la componemos nos amamos unos a otros, porque somos fieles en nuestros deberes y en nuestra lealtad a Dios y además estamos bien unidos los unos a los otros y juntos a nuestro pastor.

