Púlpito Evangélico: PRIORIDADES DEL REINO

PRIORIDADES DEL REINO

Serie: -La Vida del Reino-

Pastor Jorge L. Cintrón

Mensaje para ser presentada en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 7 de septiembre de 2025, 7:30pm

Texto Bíblico: Mateo 6:19–34

 

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;  pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?  Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:19–34)

 

Al comenzar quiero formularte una pregunta: ¿qué es lo más importante en tu vida?: La familia, El trabajo, El dinero, La salud o Dios. La respuesta a la pregunta anterior te puede acercar a identificar cuáles son las prioridades que tienes en la vida. Vivimos en un mundo materialista y consumista, que en muchas ocasiones nos llena de ansiedad tratando de cumplir con las expectativas que nos hemos puesto y a veces tratando de cumplir las expectativas que otros nos han impuesto.

 

Jesús en el Sermón del Monte les dijo a sus discípulos: “Mas buscad primeramente el reino de Dios”. (Mateo 6,33)

 

Lo que más valoramos no solo nos define, también nos dirige.

 

A través de los versos bíblicos que se encuentran en el trasfondo de la proclamación que estoy compartiendo voy a tratar de precisar cinco principios que Jesús establece que pueden ayudar a los que forman parte de su Reino a establecer prioridades correctas para sus vidas. Jesús puntualiza esos principios enseñando sobre: el tesoro, la mirada, quién es señor, preocupaciones y prioridades,

 

Primer principio: Lo que uno más valora revela dónde está tu corazón.

 

Puedes formularte esta pregunta: ¿Dónde está tu tesoro? (vv. 19–21)

 

Una persona en una ocasión se acercó a Jesús y le dijo: Maestro, ordénale a mi hermano que me dé la parte de la herencia que me dejó nuestro padre. Y enseguida Jesús les puso este ejemplo: «Las tierras de un hombre muy rico habían dado una gran cosecha. Era tanto lo que se había recogido, que el rico no sabía dónde guardar los granos. Pero después de pensarlo dijo: “Ya sé lo que haré. Destruiré mis viejos graneros, y mandaré a construir unos mucho más grandes. Allí guardaré lo que he cosechado y todo lo que tengo. Después me diré: ¡Ya tienes suficiente para vivir muchos años! ¡Come, bebe, diviértete y disfruta de la vida lo más que puedas!” »Pero Dios le dijo: “¡Qué tonto eres! Esta misma noche vas a morir, y otros disfrutarán de todo esto que has guardado.” »Así les pasa a todos los que amontonan riquezas para sí mismos. Se creen muy ricos, pero, en realidad, ante Dios son pobres.»

 

Jesús contrasta, en el Sermón del Monte, los tesoros en la tierra con los tesoros en el cielo. Los tesoros en la tierra se dañan, se pierden, no duran. Los tesoros en el cielo permanecen, nadie los roba.

 

Puedes formularte otra pregunta: ¿estoy invirtiendo más en lo temporal que en lo eterno?

 

Lo que pongas primero en tu vida, pondrá en orden todo lo demás… o lo pondrá en desorden.

 

Segundo principio: La visión determina la dirección.

 

El ojo es la lámpara. Si tu mirada está enfocada en Dios, tu vida es clara; si está en lo material, tu vida se oscurece. Cuando tomas una foto, si la cámara enfoca mal, toda la imagen sale borrosa. Igual ocurre con la vida espiritual: si miramos mal, caminamos mal.

 

Recuerdan a Abraham y Lot cuando se separaron. Lot levantó sus ojos hacia las llanuras de Sodoma. Miró y vio que en el valle del río nunca faltaba agua. Todo ese valle hasta Sóar era tan hermoso como el jardín de Edén y tan fértil como la tierra de Egipto. Lot eligió todo ese valle y se fue hacia el este. La gente de ese lugar era muy mala y cometía muchos pecados contra Dios. Todos sabemos el final de esa decisión de Lot

Después Dios le dijo: «Abram, allí donde estás, levanta la vista y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y el oeste. Voy a darte toda la tierra que alcances a ver. Para siempre será tuya y de tus descendientes. También voy a hacer que tengas muchos descendientes. Y así como nadie puede contar el polvo de la tierra, tampoco nadie podrá contarlos a ellos.

 

La dirección de la mirada define el futuro.

 

El autor de Hebreos exhorta a los creyentes a correr la carrera que tienen por delante puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

 

Lo que pongas primero en tu vida, pondrá en orden todo lo demás… o lo pondrá en desorden.

 

Tercer principio: El corazón humano fue diseñado para un solo dueño: Dios

 

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” (Mateo 6:24)

 

Jesús confrontó en una ocasión a un joven rico que sabía todos los mandamientos de la ley y quería ser su seguidor. Jesús le dijo: vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y ven y sígueme. El joven se fue triste, porque tenía muchas posesiones. El dueño del corazón de ese joven eran las riquezas.

 

Al entrar Jesús al corazón de una persona reclama exclusividad. El corazón es exclusivo en su lealtad. El corazón humano no puede dividirse en devoción: siempre terminará inclinándose hacia un amo. Los falsos dueños compiten por tu corazón. El peligro es que estos “amos” prometen libertad, pero siempre terminan esclavizando.

 

Sólo Dios puede gobernar sin destruirte. A diferencia de los falsos amos, Dios es el único que cuando ocupa el centro del corazón: Trae verdadera libertad, Da seguridad eterna, Ordena todas las demás prioridades.

 

Lo que pongas primero en tu vida, pondrá en orden todo lo demás… o lo pondrá en desorden.

 

Cuarto principio: La ansiedad revela dónde está nuestra confianza.

 

Jesús no niega que nos preocupamos. Él sabe que la vida trae incertidumbre: comida, vestido, futuro.

 

Jesús nos lleva a mirar dos ejemplos de la creación: aves y flores. Las aves no tienen bancos ni planes de retiro, y sin embargo, el Padre las sostiene. Las flores no diseñan sus vestidos, y sin embargo, ni Salomón se vistió como ellas.

 

El punto no es que no trabajemos, sino que confiemos en el Padre proveedor.

 

La palabra afanarse en griego significa estar dividido en partes”, como una mente desgarrada. Es como tener en una computadora demasiados programas abiertos al final, el sistema se traba. Así pasa con el corazón cuando está cargado de preocupaciones.

 

La ansiedad no es señal de poca fe solamente, sino parte de la fragilidad humana. Jesús comienza donde nosotros estamos.

 

Dios enseñó a su pueblo Israel en el desierto a depender día a día de Él. Le suplió diariamente su alimento: El maná. Luego le añadió codornices.

 

Cada vez que la ansiedad asome, levanta la mirada a la naturaleza como recordatorio de que el Padre cuida incluso los detalles.

 

Jesús muestra la diferencia entre los gentiles. los que no conocen a Dios, y los hijos del Padre. Para quienes no tienen a Dios, la vida es una carrera sin fin por asegurarse el mañana. Para los hijos del Reino, la vida es una confianza creciente en que el Padre ya está a cargo.

 

La ansiedad pierde fuerza cuando recordamos quién es nuestro Padre. En vez de repetir mentalmente el ¿qué voy a hacer?, Jesús nos invita a repetir “Mi Padre ya sabe lo que necesito”. La ansiedad no se vence con más control humano, sino con más confianza en el Padre. Cada preocupación es una oportunidad para ejercitar la fe en que Dios ya está al mando.

 

Lo que pongas primero en tu vida, pondrá en orden todo lo demás… o lo pondrá en desorden.

 

Quinto principio: Cuando Dios es primero, todo lo demás encuentra su lugar.

 

Esta sección del Sermón del Monte, podría decir que, finaliza con la siguiente enseñanza -Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas-.

 

El llamado central del pasaje es a colocar como primera prioridad el Reino de Dios y su justicia. Las demás cosas, lo necesario para vivir, llegarán en el tiempo de Dios, no en el nuestro. El Reino no es teoría. Es vivir con Dios como Rey en cada aspecto de la vida.

 

Lo que pongas primero en tu vida, pondrá en orden todo lo demás… o lo pondrá en desorden.

 

Jesús da la prioridad suprema,

 

Jesús te confronta con 5 preguntas claves: ¿Dónde está tu tesoro?, ¿Dónde fijas tu mirada?, ¿A quién sirves?, ¿Qué te preocupa?, ¿Qué buscas primero?

 

Hoy Jesús te invita a reorganizar tus prioridades.

 

¿Qué necesitas mover de lugar para que Dios ocupe el primero?”

 

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttp://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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