EL GOZO DE SU ADVENIMIENTO
Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Reflexión para ser presentada en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 15 de diciembre de 2024, 10:15am
Texto Bíblico: Lucas 2:8-11
“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.”
La palabra “gozo” aparece unas ciento treinta y seis (136) veces en la versión Reina Valera. El gozo es una experiencia interna, no sujeta a las fluctuaciones de las emociones. El gozo es una de las nueve (9) manifestaciones del fruto del Espíritu Santo. “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.” (Gálatas 5:22,23)
Se ha comprobado que hay muchas personas que durante la temporada de la Navidad se sienten tristes. Se podía pensar que esto es un contrasentido porque todo el mundo asocia la Navidad con alegría. Ahí está la dificultad, en asociar Navidad con alegría. La verdadera Navidad no es temporada de alegría es temporada de gozo y el gozo hace que surja la alegría.
El músico y la cuerda rota
Un violinista famoso está en medio de un concierto cuando, al comenzar a tocar, una de las cuerdas de su violín se rompe. En lugar de detenerse o pedir un nuevo violín, ajusta las otras cuerdas y continúa tocando una melodía aún más hermosa.
El gozo que viene con el nacimiento de Jesús es como esa música que no depende de que todas las “cuerdas” de nuestra vida estén intactas. Aunque nuestras circunstancias puedan parecer imperfectas o rotas, Su presencia nos permite crear algo bello y lleno de propósito.
El gozo en Navidad es producto de haber permitido que el niñito Jesús nazca en el corazón de uno, pero no tan solo quedarse uno con esa visión del tierno pesebre de Jesús, sino transformarla en una visión de la cruenta Cruz de Cristo y llevar esa visión hasta la victoriosa tumba vacía.
El mensaje de la Navidad es uno de gozo.
La proclamación divina que recibieron los pastores fue: “Hay nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10,11) La noticia del nacimiento de Jesús era noticia de gozo; porque Él era el Salvador.
Esa Salvación Jehová Dios la había anunciado desde casi el principio de la humanidad: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. (Génesis 3:14,15)
Por años de años, siglos de siglos, la serpiente había estado hiriendo en el calcañar al hombre, pero ahora había nacido quien se pararía sobre la cabeza de la serpiente. El hombre había estado continuamente siendo herido por el pecado, más ahora venía su salvación; había nacido Cristo Jesús y Él derrotaría a Satanás.
La Biblia señala que cada vez que una persona, a través de Jesucristo, derrota a Satanás sucede algo extraordinario en el cielo: “porque hay gran gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10)
La noticia del nacimiento de Jesús era noticia de gozo porque Él era Cristo el Señor.
La palabra Cristo quiere decir “UNGIDO” “MESÍAS”
Isaías lo había profetizado. Cuando naciera el Mesías se iniciaría tiempo de gozo. “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor” (Isaías 9:2-4)
Los pastores recibieron la proclamación divina en medio de su vida rutinaria de estar velando y guardando las vigilias de la noche sobre su ganado. Su rutina fue cambiada porque después de haber recibido esas nuevas de grande gozo, ellos dijeron: “Pasemos hasta Belén, y veamos esto que ha acontecido”. Cuando hallaron al niño con José y María contaron la proclamación divina que habían recibido y el gozo inundó aquel establo porque los que los oyeron se maravillaron al oírlos.
La Escritura señala que los pastores al ser rodeados por el resplandor de la gloria de Dios tuvieron gran temor. Hay personas que tienen temor a aquellas experiencias que tocan su fibra espiritual. Pueden escuchar hablar de Dios, pero cuando comienzan a percibir a ese Dios acercándose a ellos se cierran y no permiten que su amor los inunde.
El amor divino es muy especial. No se razona, no se siente…. se revela a través del espíritu de Dios. La Escritura señala: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (I Juan 4:18)
Nuestras tradiciones culturales nos proyectan la Navidad como una experiencia de alegría, pero Navidad es algo más: es una experiencia de gozo por el advenimiento de Jesús el Salvador y el Cristo.
El pueblo que dejó de celebrar
Había un pequeño pueblo conocido por sus grandes celebraciones de Navidad: decoraban cada rincón, organizaban festivales y hacían banquetes. Sin embargo, con el tiempo, se volvieron tan ocupados con las actividades que se olvidaron del verdadero propósito. Un año, un anciano del pueblo se levantó en medio de la plaza y dijo: “¿Dónde está el niño Jesús? ¿Hemos preparado todo menos un lugar para Él?” Esas preguntas cambiaron todo, y desde entonces, el pueblo decidió centrar su celebración en el gozo de tener a Cristo como Salvador.
La Navidad es un tiempo para recordar que el gozo no proviene de las tradiciones, sino de saber que Jesús vino al mundo para salvarnos. Su advenimiento nos da un gozo que no depende de las circunstancias, sino de Su presencia en nuestras vidas.
Recordar durante esta temporada de Navidad que lo que se celebra es el advenimiento de Jesús: el Salvador, el Cristo de Dios es el secreto que permite que uno tenga gozo no importa lo que le pueda estar aconteciendo.

