Púlpito Evangélico: DIO NOS HABLA EN MEDIO DE LA CRISIS

DIO NOS HABLA EN MEDIO DE LA CRISIS

Pastor Jorge L. Cintrón

 

Mensaje presentado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 19 de abril de 2026 – 10:15 AM

 

Texto Bíblico: Joel 1:15

 

“¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.”

 

Introducción

 

Imagínate que estás en tu casa, tranquilo… y de momento suena el teléfono.

Lo miras… no reconoces el número.

Suena una vez… dos veces… tres veces… y decides no contestar.

A los pocos minutos vuelve a sonar.

Y otra vez decides ignorarlo

Luego te llega un mensaje de voz…y cuando lo escuchas, te das cuenta de algo: era una llamada importante… una llamada que requería una respuesta inmediata. Pero ya es tarde…la oportunidad pasó…y lo que pudo haberse atendido a tiempo… ahora tiene consecuencias.”

 

Muchas veces así vivimos nuestra vida espiritual.

 

1.      Dios habla… pero no respondemos.

2.      Dios llama… pero lo posponemos.

3.      Dios toca… pero seguimos ocupados.”

 

El libro de Joel nos presenta a un pueblo que estaba atravesando una crisis profunda…pero esa crisis no era solo un problema que tenían que resolver…era una voz que tenían que escuchar.

 

Porque hay momentos en la vida en los que lo más importante no es lo que está pasando…sino lo que estamos haciendo con lo que está pasando.”

 

La pregunta que este pasaje nos va a hacer hoy no es si estamos en crisis…la pregunta es:¿qué estamos haciendo cuando Dios nos está llamando en medio de ella?”

 

Al comenzar esta serie titulada “Cuando Dios llama… ¿cómo respondemos?”, nos encontramos con una realidad que todos conocemos, pero que muchas veces no sabemos interpretar correctamente: la realidad de las crisis.

 

Cuando leemos el libro de Joel y encontramos la descripción de una plaga devastadora, podríamos pensar que se trata de un evento lejano, antiguo y ajeno a nuestra experiencia. Sin embargo, la verdad es que, aunque no enfrentemos una plaga de langostas, nosotros también vivimos crisis reales en nuestro tiempo.

 

1.      Crisis familiares.

2.      Crisis económicas.

3.      Crisis de salud.

4.      Crisis emocionales y espirituales.

 

La pregunta no es si enfrentaremos crisis, porque tarde o temprano todos las enfrentaremos. La verdadera pregunta es: ¿cómo interpretamos esas crisis? ¿Las vemos simplemente como problemas que hay que resolver… o como momentos en los que Dios puede estar hablándonos?

 

El profeta Joel nos enseña que la crisis que vivió Israel no fue simplemente un desastre natural, sino un momento en el que Dios estaba llamando a su pueblo. De la misma manera, este pasaje nos confronta con una verdad fundamental: Dios no guarda silencio en medio de la crisis… Dios habla. Si las crisis no son solo problemas que enfrentamos, sino momentos en los que Dios puede estar hablándonos… entonces necesitamos aprender a escuchar lo que Dios dice a través de ellas.

 

La crisis no es solo un evento… es un mensaje de Dios

(Joel 1:1–4)

 

El libro comienza describiendo una devastación progresiva causada por diferentes tipos de langostas que consumieron completamente la tierra. El lenguaje del profeta no es simplemente descriptivo, sino intencional, mostrando que la destrucción fue total y que la nación enfrentaba una crisis profunda. Sin embargo, Joel no presenta esta crisis como un accidente sin sentido, sino como un evento que debía ser interpretado espiritualmente.

 

El profeta invita al pueblo a recordar, a contar lo sucedido a las generaciones futuras, indicando que lo ocurrido tenía un significado más allá del momento presente. Esta enseñanza nos lleva a comprender que, cuando Dios permite una crisis, no solo está ocurriendo algo en nuestras circunstancias, sino que Dios está comunicando algo a nuestro corazón.

 

Las crisis pueden cambiar de forma con el paso del tiempo, pero Dios sigue utilizando las circunstancias difíciles como un medio para llamar nuestra atención. Es como cuando alguien toca la puerta de una casa El sonido no es el mensaje… es la señal de que alguien quiere comunicarse. Ignorar el sonido no cambia la realidad: alguien sigue afuera llamando. De la misma manera, la crisis no es el mensaje en sí…es el medio a través del cual Dios está tocando la puerta de nuestra vida.”

 

La crisis revela la verdadera condición del corazón

(Joel 1:5–12)

 

El llamado del profeta comienza con una expresión contundente: “Despertad…”, lo cual indica que el problema del pueblo no era únicamente externo, sino también espiritual. La crisis puso en evidencia que el pueblo vivía en una condición de adormecimiento espiritual, indiferente a su relación con Dios.

 

A medida que la plaga avanzó, no solo afectó la economía del pueblo, sino también su vida emocional y espiritual.

 

1.      El gozo se secó.

2.      La adoración se detuvo.

3.      La vida cotidiana perdió su estabilidad.

 

Esto demuestra que la crisis no crea necesariamente el problema, sino que muchas veces revela lo que ya estaba presente en el corazón. En nuestra realidad actual ocurre lo mismo, porque muchas veces vivimos ocupados, distraídos o confiados en nuestras propias fuerzas, hasta que una crisis nos detiene y nos confronta con nuestra verdadera condición espiritual. Por eso, la crisis puede convertirse en un momento de revelación en el que Dios nos muestra lo que realmente está ocurriendo en nuestro interior. Pero cuando Dios toca la puerta a través de una crisis, lo primero que ocurre no es que todo cambia afuera…lo primero que ocurre es que se revela lo que hay adentro.

La crisis es como una radiografía. No crea la condición del cuerpo… simplemente la hace visible. Uno puede sentirse bien por fuera, pero la imagen revela lo que está oculto. Así también, la crisis revela lo que hay en el corazón: nuestra fe, nuestras prioridades, nuestra dependencia de Dios. Y cuando Dios permite ver lo que hay en el corazón, no lo hace para condenarnos sin salida…lo hace porque espera una respuesta de nuestra parte.”

 

La crisis es un llamado urgente a volver a Dios

(Joel 1:13–14)

 

Después de describir la devastación, Joel dirige su mensaje hacia una respuesta clara y específica: el pueblo debe volverse a Dios. El profeta convoca a los sacerdotes y a toda la nación a un tiempo de humillación, ayuno y clamor, indicando que la crisis debía provocar una reacción espiritual. Esto nos enseña que la crisis no es solo algo que debemos soportar o resolver, sino una oportunidad para responder a Dios de manera intencional.

 

Muchas veces las personas reaccionan a las crisis únicamente en el plano emocional o práctico, buscando soluciones inmediatas, pero sin detenerse a buscar a Dios. Sin embargo, Joel nos muestra que la respuesta correcta ante la crisis es volvernos a Dios con seriedad, humildad y dependencia. La crisis, entonces, se convierte en una invitación divina a restaurar la relación con Él. Es como cuando un padre ve que su hijo se está alejando. No se queda en silencio… lo llama, lo corrige, lo busca. No porque quiera castigarlo, sino porque quiere restaurar la relación. Así es Dios: la crisis puede ser una forma en que Él nos dice… ‘regresa a mí.

 

La crisis apunta a una realidad mayor: Dios está interviniendo

(Joel 1:15–20)

 

El profeta declara que la crisis presente está conectada con una realidad mayor: el “Día de Jehová”, un tiempo en el que Dios interviene en la historia. Esto significa que la situación que el pueblo estaba viviendo no era aislada, sino parte de un actuar divino más amplio. Joel describe cómo incluso la creación sufre: los campos, los animales y las aguas, mostrando la magnitud de la crisis. Sin embargo, en medio de esta escena, el profeta también clama a Dios, reconociendo que la única esperanza del pueblo está en Él. Esta enseñanza nos recuerda que las crisis no son señales de que Dios está ausente, sino de que Dios está activo y puede estar llamándonos a algo más profundo.

 

Aun en medio de la devastación, Dios sigue siendo el punto de referencia y la única fuente de esperanza. A veces vemos una ola y pensamos que ese es el problema, pero no vemos la corriente profunda que la produce. Joel nos enseña que la crisis visible es como la ola…pero detrás de ella hay una realidad más profunda: Dios obrando, Dios hablando, Dios llamando.

 

Conclusión

 

Al considerar este pasaje, podemos entender que la crisis que vivió Israel no fue simplemente un desastre natural, sino un momento en el que Dios estaba llamando a su pueblo a despertar, a examinar su corazón y a volver a Él. De la misma manera, nosotros también enfrentamos crisis en diferentes áreas de nuestra vida, y aunque no todas tienen el mismo origen, Dios puede usarlas para hablarnos.

 

La pregunta no es si Dios habla en medio de la crisis, porque Él lo hace, sino si nosotros estamos dispuestos a escuchar y responder. Muchas veces queremos que Dios nos saque de la crisis rápidamente, pero antes de cambiar nuestras circunstancias, Dios quiere tratar con nuestro corazón. Por eso, cada crisis puede convertirse en un punto de quiebre o en un punto de encuentro con Dios.

 

Hoy el Señor nos invita a preguntarnos:

 

  1. ¿Qué está diciendo Dios en medio de lo que estoy viviendo? ¿Estoy reaccionando solamente al problema… o estoy respondiendo a Dios?

Porque la verdad central de este mensaje es esta: Dios no guarda silencio en la crisis… Dios está hablando. Y cuando Dios habla, la respuesta correcta no es la indiferencia, sino el arrepentimiento, la búsqueda y la rendición delante de Él.

 

Hoy hemos visto que una crisis no es solo algo que se sufre… es algo que se debe discernir.No es solo un momento difícil… puede ser un momento decisivo.”

 

Algunos están aquí hoy atravesando situaciones que nadie más conoce completamente. Problemas que han desgastado el alma…cargas que no se ven…luchas que se han vuelto silenciosas. Y tal vez te has estado preguntando: ‘¿Por qué me está pasando esto? Pero hoy la Palabra te invita a hacer una pregunta más profunda: ¿Qué está diciendo Dios en medio de esto?

 

Hay algo que no podemos ignorar: cuando Dios habla, siempre espera una respuesta.

 

Puedes salir de aquí hoy y seguir viendo tu crisis como un problema más…o puedes reconocer que Dios está tocando la puerta de tu corazón.

 

Tal vez Dios te está llamando a:

 

1.      Volver a Él

2.      Rendir algo que has estado reteniendo

3.      Despertar espiritualmente

4.      Depender de Él como hace tiempo no lo haces

 

Porque la crisis no es el final de la historia…puede ser el comienzo de un encuentro con Dios. Dios no guarda silencio en la crisis… Dios está hablando. Y cuando Dios habla… no podemos quedarnos igual.”

 

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttp://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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