
Tu alma consiste en tu mente, voluntad y emociones; estas se reflejan en nuestro exterior, por ejemplo, las palabras que hablas son un indicador espiritual, que revelan cuánto de esa alma le has entregado a Dios.
La cantidad de acercamiento al Señor en oración, adoración, ayunos, asistencia a los servicios y el estudio bíblico aportarán la medida de la mente renovada.
En la Biblia en el evangelio de Mateo, capitulo 15, versos 10 al 11 dice que, “Jesús llamó a la multitud y dijo:—Escuchen y entiendan. Lo que contamina a una persona no es lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella”. (NVI)
Si no se le ha entregado todo a Dios y el alma no está en sumisión a Él, las palabras serán las que demuestren ese nivel de fe y consagración
Dios habló, usando palabras a todo el universo para que este existiera.
Y también hoy con Su Palabra, Él se comunica con nosotros y se revela a nosotros.
Las palabras y el lenguaje fueron idea de Dios, pero, además, “Su palabra es vida para nosotros”.
Debido a que Dios creó al hombre a Su propia imagen, tenemos la capacidad de hablar palabras que produzcan vida, que bendigan, o por el contrario expresarnos con palabras de muerte.
Cuando seguimos los pasos de Jesús, nos movemos en el poder de Su palabra; porque ¡La Palabra hablada de Dios trae sanidad, paz, liberación y vida!
Es claro que tus palabras tienen el poder de cambiar tu entorno; por lo tanto, cada vez que abras tu boca para hablar, o avanzamos el reino de la vida o avanzamos el reino de la muerte.
Una vida entregada a Dios y llena del Espíritu Santo hará que lo que salga de tu boca estén lleno de gracia, misericordia, amor y poder.
Es, por lo tanto, imperativo que te rindas ante Jesús, que coloques tu ser y tu alma rendida ante el Señor; pero también únete con personas de fe, que edifiquen tu vida para que lo que estés recibiendo también sean palabras de vida y no contaminación de un corazón sin Dios.
Oremos “Amado Señor, gracias por darme el poder para expresarme con palabras, te pido que me ayudes a ser transformado(a) en mi alma para que lo que salga por mi boca produzca bendición y libertad. Quiero hablar como lo establece Tu Palabra, es decir, con Palabras de fe, de amor y de restauración; que sean palabras que aporten vida y no muerte. Declaro que cualquier mala palabra pronunciada sobre mí o maldición que haya venido contra mí se rompe en este momento en el nombre de Jesucristo y en el poder del Espíritu Santo. Dame Tu fuerza para ejercer la autodisciplina y el autocontrol sobre las palabras que hablo a los demás, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Jesús llamó a la multitud y dijo:—Escuchen y entiendan. Lo que contamina a una persona no es lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella”. Mateo 15:10-11 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
