
«Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él» Efesios 1:4
Hay algo que Calvino observa de este texto, y que todos con él debemos también abrir bien los ojos para leer y comprender: Dios nos escogió para que seamos santos. Esto por la fuerte inclinación que tenemos a dar por hecha la Salvación.
“¡Dios ya me escogió! Desde antes de fundar el mundo, no puedo perderme, estoy en Sus Planes”. Y de ahí a hacer lo que nos parezca. ¡Pues no!, nos escogió para que seamos santos, para que nos quitemos todo el sucio de pecado, y quedemos nítidos.
Entonces, la Salvación no es un propósito en sí misma, porque ¿de qué nos sirve vivir eternamente, si no podemos mirar el Rostro de Dios, el cual sin santidad es imposible de ver?.
6 Abril 2026

