
Esta puede ser una escena cotidiana en un hogar: llegas agotado(a) después de un largo día y tu hijo tiene una rabieta o, peor aún, te responde de mala manera.
En ese instante, te sientes frustrado(a) y reaccionas con un grito o con un castigo, aunque sabes que no es la mejor manera de actuar.
Al final te sientes culpable porque no estás reflejando la paciencia de Dios y te preguntas si realmente estás logrando un impacto positivo en tus hijos.
La paternidad y la maternidad pueden sentirse como una difícil batalla, y a veces parece que se está perdiendo la guerra cuando los evaluamos en las áreas espiritual y emocional.
En la Biblia, en la carta a los Efesios, capítulo 6, verso 4 dice así: “Padres, no exasperen a sus hijos, sino críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor.” (NTV)
La realidad es que la crianza de los hijos no se trata del manejo del control, sino de discipularlos en amor y fe
En este sentido Pablo nos da la directriz de dos formas, primero es evitar la “exasperación”, que equivale a la frustración o la exigencia irracional que los desanima y luego dice que a cambio hay que darles la disciplina e instrucción que viene de Dios.
Esto significa que nuestro manual de crianza de los hijos debe ser la Palabra de Dios, de esta forma se aprende que no solo se enseñan reglas, sino que se modela el amor, la gracia y la firmeza del Señor.
Para criar hijos que sean fuertes y que vivan con fe debemos ser intencionales, pacientes y constantes, buscando siempre que la disciplina esté envuelta en el amor, guiada por el Espíritu y enfocada en formar su carácter, no solo en cambiar su comportamiento.
Te motivo para que veas cada corrección como la oportunidad de mostrarles el corazón de tu Padre celestial.
Haz una pausa hoy y reflexiona sobre tu última interacción con tus hijos.
Comprométete a modelarles la paciencia y a ofrecerles una instrucción centrada en la gracia de Dios, en el poder de Sus promesas y en la certeza de la vida eterna por medio de la fe puesta en Cristo Jesús.
Oremos: “Amado Señor, gracias por darme el regalo de tener hijos. Perdóname por las veces que he actuado con frustración y no por amor. Dame la sabiduría para criarlos con la disciplina y la instrucción que vienen de Ti. Ayúdame a ser un reflejo de Tu paciencia y gracia en mi hogar, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Padres, no exasperen a sus hijos, sino críenlos con la disciplina e instrucción que provienen del Señor.” Efesios 6:4 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
