
Donde nacemos, el ambiente sociocultural y la educación que recibimos son los que han formado en nosotros nuestra identidad.
Por lo tanto, para crecer en la vida necesitamos identificar que cosas hay en nuestro interior del pasado que debemos reforzar y cuales debemos dejar atrás y reaprender cosas y costumbres nuevas que nos ayuden a convertirnos en las personas que Dios quiere que seamos.
Es claro que el lugar donde nacimos y la forma en que fuimos criados pueden ser motivo de gran orgullo o tremenda vergüenza. Cualquiera que sea el caso, los orígenes importan.
Quizás ninguna otra época del año nos obligue a revisar nuestros orígenes más que la Navidad.
La Navidad evoca recuerdos de nuestra infancia y los lugares en los que crecimos.
Por esta época millones de personas viajan de regreso a los lugares donde crecieron, para reunirse con otros miembros de la familia
Pero la realidad es que para aquellos que tuvieron infancias felices y que compartieron con alegría en estas temporadas, estarán disfrutando de ese tiempo, pero también hay muchos que lo único que quieren es dejar esos recuerdos en el pasado y nunca revivirlos.
La gran noticia es que todos somos aceptados por el Señor, él toma personas de todo tipo de origen y las usa para Su buena obra.
Tanto los provenientes de familias amorosas, como de aquellas desordenadas y frías, desde aquellos cuyos padres fueron prominentes hasta a aquellos que nunca conocieron a sus padres, todos, absolutamente todos somos aceptados.
Jesús vino a la tierra también para mostrarnos la paternidad de Dios el Padre. Para que aprendamos a ser como Él, y a cambiar a nuestras futuras generaciones para que así podamos todos aceptar tener una relación con Él.
En la Biblia, en la carta de Tito capítulo 3, verso 5, dice “él nos salvó. Y lo hizo no porque fuéramos tan buenos que lo mereciéramos, sino porque en su misericordia Dios nos lavó los pecados, Y no sólo eso, sino que, además, nos dio una nueva vida por medio del Espíritu Santo” (NBV)
Dios salva y restaura por todas partes. Le da a la gente nuevos nombres, entrega una confianza renovada en quiénes son, redefine la historia de las personas. Dios usa a hombres, mujeres y niños por todas partes para lograr grandes cosas para su reino. Gente como tú y como yo con pasados buenos y también a aquellos con pasados desordenados.
Acércate a Dios esta Navidad como nunca antes.
Siéntete tranquilo(a) de tu origen, pero hazlo con la certeza de que hoy eres la persona que Él quiere que seas.
Oremos “Amado Señor gracias por hacernos una nueva criatura en Cristo, gracias por haber enviado a Jesús para rescatarnos del poder del pecado. Sé hoy que el Padre quiere que seamos hombres y mujeres de propósito porque Él nos ama y desea lo mejor para nosotros, lo creo en el Nombre de Jesús, Amén ”.
Versículo, “Él nos salvó. Y lo hizo no porque fuéramos tan buenos que lo mereciéramos, sino porque en su misericordia Dios nos lavó los pecados, Y no sólo eso, sino que, además, nos dio una nueva vida por medio del Espíritu Santo” Tito 3:5 (NBV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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