
Es común que las personas oculten sus sentimientos; puede haber muchos motivos para hacerlo, pero creo que la mayoría lo hacen para aparentar estar bien.
A veces la gente a nuestro alrededor puede preguntarnos ¿cómo estás?, pero, en lugar de compartir sobre las necesidades reales, la mayoría, solo sonríen y cambian el tema o dejan la conversación a medias.
Es fácil hablar de lo bien que nos pueda estar yendo o de las bendiciones que hemos recibido, pero veo que con frecuencia el orgullo es demasiado grande como para admitir que hay una necesidad, la cual pudiera resolverse con un poco de ayuda, con un consejo sabio o con unas palabras de ánimo y de aliento.
Pretender “estar en lo correcto”, o el “llevar una vida perfecta” no es el plan de Dios para nosotros, especialmente cuando en el fondo del corazón hay dolor por las situaciones que le están ocurriendo.
Realmente el guardar en el corazón las cosas que nos afectan solo sirve para crear amargura interior, y también para comenzar a sentir estrés y depresión.
En la carta a los Hebreos, capitulo 12, verso 15, dice así, “Tengan cuidado. No vayan a perderse la gracia de Dios; no dejen brotar ninguna raíz de amargura, pues podría estorbarles y hacer que muchos se contaminen con ella”. (RVC)
Aquí las Escrituras nos dicen que cuando las cosas malas se acumulan en el interior, puede llegar a perderse de la Gracia de Dios, así que necesitas hablar y sacar lo malo que se va acumulando en tu interior para que puedas sanarte emocionalmente.
La verdad es que el Señor lo conoce todo, Él sabe lo que pasa en tu interior, y ve más allá de lo que nuestras palabras bonitas puedan expresar.
Él ve cada esclavitud, vicio, temor, orgullo, y necesidad y nos mira con ojos compasivos
Hoy el Señor te invita para que seas un cristiano real; sea cual sea la condición de tu vida, los problemas o necesidades, las dudas o las esclavitudes internas que tengas, Él quiere que seas libre de todo lo que te esclaviza y que te devora por dentro.
Solo el poder de Jesús puede liberarte, búscalo con todo tu corazón, con sinceridad y deja que Él te guíe para sanarte, y que así no crezca el dolor interno y la amargura de corazón.
Oremos: “Amado Señor, hoy reconozco que por mi orgullo no expreso mis necesidades y sentimientos reales. Te pido que seas Tú quien sane mi corazón y me libere toda esclavitud y necesidad, aquellas que solo Tú puedas sanarlas lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Tengan cuidado. No vayan a perderse la gracia de Dios; no dejen brotar ninguna raíz de amargura, pues podría estorbarles y hacer que muchos se contaminen con ella”. Hebreos 12:15 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
