Lucas 5:12-13
Nada puede detener el amor de Jesús
Lucas 5:12-16
¡Qué acontecimiento en la vida de este leproso! Esta enfermedad incurable y contagiosa lo conducía a una muerte segura y lo condenaba a un total aislamiento. Incluso el simple contacto con un leproso estaba prohibido por la ley de Moisés (Levítico 13). Pero sin duda este hombre había oído hablar de los milagros que Jesús había hecho, y sabía que también podía curarlo. Se echó a sus pies, pero no se atrevía a pensar que Jesús quisiese curarlo. Entonces Jesús le dio esta magnífica respuesta: “Quiero; sé limpio”. Y tocó al hombre, quien al instante quedó sano.
La lepra simboliza el pecado. Todo ser humano es pecador, y esto se manifiesta a través de sus actos, sus palabras, sus pensamientos. Este mal no tiene solución (Jeremías 17:9), pero Jesús intervino. Él, quien es absolutamente santo, aceptó venir a este mundo y compartir con los hombres las consecuencias del pecado. Hizo mucho más que sanar a los enfermos. Mostró su amor al dar su vida por los pecadores, mostró su poder al salir triunfante de la tumba. Ahora puede y quiere salvar a todos los que acuden a él.
Sea cual sea su estado, sepa que Jesús lo ama, que quiere perdonarlo y darle la vida eterna. “Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Jesús dijo: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). ¡Hoy esta invitación es para usted!

Levítico 10 – Romanos 7 – Salmo 65:5-8 – Proverbios 16:11-12
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